La Linterna del Traductor
NÚMERO 10

EDITORIAL

LA VOZ DE ASETRAD

INTERPRETACIÓN

TECNOLOGÍA APLICADA A LA TRADUCCIÓN

Pildoritas tecnológicas

TRADUCCIÓN CIENTÍFICA Y TÉCNICA

TRADUCCIÓN JURÍDICA

TRADUCCIÓN LITERARIA

TRADUCCIÓN AUDIOVISUAL

TERMINOLOGÍA

TRIBUNA UNIVERSITARIA

La universidad en primera persona

PANORAMA

Otras asociaciones

El dedo en el ojo

RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS

COLOFÓN

Escritores traductores

Vena literaria

No solo de pan vive el traductor

Las ilustraciones de este número

Acumuladora de imágenes

Contexto

CONTRAPORTADA

Colofón: Las ilustraciones de este número

Acumuladora de imágenes

Blanca Rodríguez
Blanca Rodríguez estudió traducción e inter­preta­ción en la Uni­versi­dade de Vigo y es traductora autónoma desde 2001. Aunque durante su primera década de actividad profesional se centró principalmente en la traducción cientificotécnica, desde hace un par de años se ha dejado seducir por la literaria, camino que ha emprendido con entusiasmo, especialmente desde la publicación, en 2013, de su primera novela infantil Las aventuras de Undine. Además, fue jefa de redacción de La Linterna del Traductor en su primera etapa, columnista en Intercambios, el boletín de la división de español de la ATA, e integrante de la directiva de la AGPTI.

Garaje

Playa

olla

Camino

Con mucha frecuencia, cuando le hablo a alguien por primera vez de mi profesión, le cuento que estudié traducción e interpretación con la firme intención de hacerme intérprete y viajar por todo el mundo aunque he acabado siendo traductora autónoma y apenas salgo del despacho de mi casa. El gusanillo de los viajes lo sigo conservando, eso sí. Y pese a que no lo hago ni la mitad (¡ni la décima parte!) de lo que me gustaría, por circunstancias de la vida he tenido la suerte de visitar unos cuantos países e intento atesorar cuantas imágenes puedo de esos viajes. Acaparo imágenes, libros y ovillos de lana. Mis pequeños homenajes al síndrome de Diógenes.

Las fotografías de este número provienen de varios países y de diversos momentos de mi vida, pero todas tienen en común que recogen algo especial para mí, una imagen que en ese instante me cautivó, una persona que me intrigó. Recuerdos de la belleza indescriptible de la inmensidad del Serengueti, de la frustración de no ser capaz de captar el esplendor que tenía ante los ojos, de la risa de los niños en la India, del corazón dividido en Etiopía entre la magnificencia de las montañas y la pobreza de las aldeas, de las aguas del Índico de unos azules cuya existencia desconocía… No sé nada de fotografía y no tengo más que una cámara compacta, pero espero que lo que yo vi a través del visor antes de apretar el disparador os llegue también a vosotros.

 

barco
rama  

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