La Linterna del Traductor
NÚMERO 10

EDITORIAL

LA VOZ DE ASETRAD

INTERPRETACIÓN

TECNOLOGÍA APLICADA A LA TRADUCCIÓN

Pildoritas tecnológicas

TRADUCCIÓN CIENTÍFICA Y TÉCNICA

TRADUCCIÓN JURÍDICA

TRADUCCIÓN LITERARIA

TRADUCCIÓN AUDIOVISUAL

TERMINOLOGÍA

TRIBUNA UNIVERSITARIA

La universidad en primera persona

PANORAMA

Otras asociaciones

El dedo en el ojo

RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS

COLOFÓN

Escritores traductores

Vena literaria

No solo de pan vive el traductor

La fuerza del dolor

Las ilustraciones de este número

Contexto

CONTRAPORTADA

Colofón: No solo de pan vive el traductor

La fuerza del dolor

Beatriz Abril
Beatriz Abril se licenció en tra­ducción e inter­pre­ta­ción en la Uni­ver­si­dad Alfonso X El Sabio en 2004. Posterior­mente realizó el Máster en Traducción Institucional de la Universidad de Alicante y diversos cursos de interpretación simultánea, entre ellos el curso de verano de la Universidad de Bath. Ha interpretado en conferencias, congresos, cursos de formación y reuniones en la combinación inglés-español para numerosas empresas y organismos. Como traductora del alemán y del inglés al español, sus principales especialidades son los temas jurídicos, comerciales y empresariales además de los temas sociales y de cooperación. Es miembro de La Xarxa y de Certified Pro Network en Proz.

El día 11 de marzo de 2004, mi vida cambió para siempre. Los atentados del 11-M me arrebataron a mi hermano Óscar. Una tragedia de tal magnitud te hace replantearte todo en la vida. Yo tenía 21 años y vi con gran temor que el miedo que se respiraba esos días en Madrid podía desembocar fácilmente en odio, xenofobia y racismo. Por suerte, el pueblo de Madrid dio un gran ejemplo de civismo pero, a pesar de ello, decidí que ese gran dolor que sentía lo tenía que canalizar y transformar en acciones por la paz, el entendimiento y la tolerancia, y honrar la memoria de mi hermano Óscar, una persona noble, pacífica y vital, todo un referente.

Comencé mi andadura como miembro de la Asociación 11M Afectados del Terrorismo y, debido a mi doble papel de víctima de terrorismo y de intérprete, representé a este colectivo en numerosos encuentros internacionales en Nueva York, en Dresde (Alemania) o en Bruselas, en algunos participando activamente y en otros ayudando al entendimiento entre compañeros de la asociación y víctimas extranjeras. Ejemplo de ello fue un curso patrocinado por Naciones Unidas para el que el Ministerio de Asuntos Exteriores me propuso como participante. Este curso se celebró en Nueva York en 2011 y nos enseñó a un grupo de víctimas a tratar con los medios de comunicación, a crear campañas, a hablar en público, a utilizar herramientas de marketing… El colectivo de víctimas no suele tener conocimientos de este tipo pero resultan muy valiosos en el día a día de las asociaciones, ya que continuamente hay que emitir comunicados, conceder entrevistas o impulsar iniciativas o proyectos que las den a conocer. Fueron unos días muy intensos pero también muy enriquecedores por la valiosísima información recibida y por la compañía: personas que habían vivido situaciones traumáticas provocadas por el terrorismo o la violencia, como prolongados secuestros por las FARC, pérdida de seres queridos en los atentados del 11-S o por atentado suicida en Jordania el día de su boda.

En Dresde (Alemania) también conocí a un grupo de supervivientes de los bombardeos de esta ciudad en la II Guerra Mundial. Tuve el honor de que en el aniversario de los bombardeos se leyera en público una carta que escribí y también participé en unas conferencias que organizaron en 2008. Su historia de hermanamiento con los supervivientes de los bombardeos de Guernica es conmovedora y un ejemplo para el mundo.

Al contrario de lo que se podría pensar, todas estas personas son un ejemplo de superación ante la adversidad, de ayuda al prójimo, de respeto ante lo diferente y de gran fuerza vital… La huella que dejan sus historias me hace ser mejor persona y me acompañará siempre.

Intérprete víctima del terrorismo

En el plano profesional, trabajar como intérprete para víctimas del terrorismo tiene dos componentes importantes. Primero, en este caso es más importante que nunca que el intérprete tenga una buena cultura general y es imprescindible conocer el contexto donde se produjeron los atentados de los que se va a hablar. Documentarse bien es la clave. Por otra parte, se interpretan discursos con un claro componente emocional y, en mi caso concreto, esto resulta duro porque esas historias me tocan muy de cerca. A pesar de ello, realizar este tipo de encargos es para mí un gran honor por el importante mensaje que transmiten.

De esta etapa personal, siempre atesoraré las lecciones de vida y el afán de superación. Ahora, con el mayor regalo que podía hacerme la vida, mi hijo Óscar, se refuerza el recuerdo de su tío y ha vuelto la alegría a toda la familia.

Volver arriba

Compartir
Reproducción parcial o total de contenidos o ilustraciones sólo con autorización por escrito de la redacción y citando autor y fuente.