20 junio 2021
Inicio > Número 17 > En la ruta del Shangái

En la ruta del Shangái

Noche en la ciudad desconocida con el fantasma de una torre inclinada y las sombras de los templarios que pasan al galope, como un cierzo mágico, entre los miembros del gremio. De mañana, escapada moruna a la Aljafería, deambulando por sus patios y corredores con la cabeza llena de pájaros aragoneses metidos en vereda por las sobrias pisadas del espectro de la reina castellana.

Y por la noche, banquete sin novios junto a un río Ebro manso como un Guadalquivir del norte. Bodas de mi tribu. A los postres: la copla, y con ella me ronda una sombra de pelo endrino y el duende en las venas se pone tonto, pero ni la zalamería del Cariñena me convence para dar el paso y cantar.

De vuelta, mientras «el hijo del Shanghái»1 serpentea mañanero por las orillas del Sil, me vienen a la cabeza dos palabras vistas como una sola: orgulloasetradero.


1 El Shanghái Express era el tren Barcelona-Coruña-Vigo que originalmente realizaba el trayecto de 1279 kilómetros en 36 horas. Empezó a circular el verano de 1949 y hasta entrados los años ochenta no se consiguió rebajar la duración a menos de 24 horas de viaje. Dejó de existir como tal en el 2008.

+ artículos

Lleva traduciendo profesionalmente casi 25 años, siendo su relación con la traducción una de las más duraderas y estables de su vida. Formada originalmente en la noble y vagabunda escuela de los historiadores, ha ejercido desde currita de inventario hasta jefa de departamento en un museo, guionista de documentales, investigadora etnográfica, periodista esporádica y profesora sin paciencia. Empezó en el mundo del doblaje y actualmente lleva un tiempo fondeada en las embalsadas aguas del mundo empresarial (software y materiales de gestión empresarial, imagen corporativa), la localización y la traducción de marketing. Sueña a menudo con navegar en alta mar hasta las aguas del Ártico y disfrutar de la palidez luminosa del norte extremo y de sus auroras boreales.

Cruz Losada
Lleva traduciendo profesionalmente casi 25 años, siendo su relación con la traducción una de las más duraderas y estables de su vida. Formada originalmente en la noble y vagabunda escuela de los historiadores, ha ejercido desde currita de inventario hasta jefa de departamento en un museo, guionista de documentales, investigadora etnográfica, periodista esporádica y profesora sin paciencia. Empezó en el mundo del doblaje y actualmente lleva un tiempo fondeada en las embalsadas aguas del mundo empresarial (software y materiales de gestión empresarial, imagen corporativa), la localización y la traducción de marketing. Sueña a menudo con navegar en alta mar hasta las aguas del Ártico y disfrutar de la palidez luminosa del norte extremo y de sus auroras boreales.
Artículo anteriorDe cómo me hice fotógrafo también
Artículo siguienteCorrígeme otra vez

Redes Sociales

956me gustaMe gusta
9,961seguidoresSeguir

Último número

- Advertisement -spot_img

Articulos relacionados