21 junio 2021
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Termina un ciclo… y empieza otro

Este número de nuestra revista coincide con una Asamblea General de Asetrad y es año electoral en nuestra asociación, así que habrá cambios en la composición de la Junta Directiva. Uno de esos cambios es que María Galán, que ha pertenecido a la junta desde 2013 y la preside desde 2015, dejará de formar parte de las filas junteras. En La Linterna del Traductor hemos querido hacerle una breve entrevista y hacer balance de estos ocho años.

Llevabas poco tiempo como socia cuando decidiste presentarte a las elecciones a la Junta Directiva, ¿qué te llevó a dar ese paso?

Las cosas no cambian solas. Si queremos mejorar la asociación o la profesión, tenemos que arrimar todos el hombro.

Soy una defensora acérrima del asociacionismo entendido siempre de manera activa. Las cosas no cambian solas. Si queremos mejorar la asociación o la profesión, tenemos que arrimar todos el hombro. Cuando estamos unidos y remamos todos en la misma dirección, podemos conseguir cosas increíbles.

Al principio me costó decidirme porque llevaba poco tiempo como socia, pero un correo de Ángela Blum, por aquel entonces secretaria de Asetrad, en el que animaba a los socios a presentarse a las elecciones, terminó de darme el empujoncito que necesitaba. Así que allí me planté en Toledo sin conocer a mucha gente, pero llena de ilusión y ganas de aportar mi granito de arena.

Por suerte, tuve quien me agarró de la mano, dedicó su tiempo a enseñarme y me fue mostrando poco a poco el camino.

Recuerdo que, minutos antes de que la Junta Electoral leyera el nombre de los candidatos elegidos, Luisa Calatayud, que estaba sentada justo delante de mí y a quien no conocía de nada, se giró muy seria y me dijo: «Que sepas que te he votado por las narices que le has echado siendo tan joven». La verdad es que me dejó muy descolocada y en ese momento no entendí muy bien por qué lo decía, pero solo me hicieron falta unos días de frenética actividad juntera para entenderlo y descubrir dónde me había metido. Por suerte, tuve quien me agarró de la mano, dedicó su tiempo a enseñarme y me fue mostrando poco a poco el camino.

A esa primera junta le siguieron tres más y, aunque todas han tenido algo que las ha hecho únicas, guardo con especial cariño esta primera. No solo porque fuera la primera, sino porque mucho de lo que he aprendido se lo debo a esos primeros compañeros de junta y a su paciencia para enseñarme los entresijos de la asociación y las mil y una cosas que hay que tener en cuenta a la hora de gestionar una asociación de ámbito nacional de la envergadura de Asetrad.

Saliste elegida como miembro de la junta en las primeras elecciones que se celebraron en Asetrad, en el Congreso de Toledo en el que se celebró el décimo aniversario de la asociación, y nos encontramos ahora casi a las puertas de nuestro vigésimo aniversario. ¿Qué crees que ha cambiado en Asetrad en estos años?

Quienes entramos a formar parte de la Junta Directiva de Asetrad a raíz de esas elecciones tuvimos la enorme suerte de encontrarnos una asociación que, gracias a la buena gestión y al trabajo previos de otros compañeros, ya se había forjado un nombre dentro del sector y tenía unas cuentas muy saneadas. Esto hizo que iniciáramos nuestra andadura juntera desde una posición muy cómoda y que pudiéramos llevar a cabo grandes proyectos.

Asetrad acababa de cumplir diez años. Ahora, con la mayoría de edad recién cumplida, echamos la vista atrás y vemos lo mucho que ha cambiado.

En ese momento, Asetrad acababa de cumplir diez años. Ahora, con la mayoría de edad recién cumplida, echamos la vista atrás y vemos lo mucho que ha cambiado. En estos años, la imagen de la asociación se ha consolidado tanto a nivel nacional como internacional, y nuestro encuentro anual se ha convertido en un referente internacional entre los congresos del sector en español. Asimismo, son numerosos los acuerdos de colaboración que se han firmado no solo con otras asociaciones del sector, sino también de fuera de él, con universidades, federaciones y plataformas afines. Asetrad ha aumentado su visibilidad en los medios de comunicación tanto escritos como audiovisuales, y su relación con la administración tanto española como europea es más que fluida. Además, en estos casi diez años, la asociación ha alcanzado el mayor número de socios de su historia, a la vez que ha ido desarrollando una estructura interna más compleja para atender así las necesidades de todos sus miembros. La protocolarización de los procedimientos internos y la mejora de la comunicación interna y de la red de comisiones y grupos de trabajo han sido fundamentales para ello.

Asetrad ha sabido evolucionar sin perder su esencia. Era y sigue siendo la casa de todos los correctores, intérpretes y traductores, independientemente de su especialidad; esa asociación dinámica, transparente, coherente y plural que siempre vela por defender sus derechos.

Han sido muchos años, y seguro que ha habido momentos buenos y menos buenos, ¿cuáles destacarías?

Uno de los peores momentos en junta fue cuando tuvimos que despedir a nuestros compañeros Pedro Satué y Pilar T. Bayle.

Al margen de los desvelos, las preocupaciones y las horas robadas a la familia, sin duda, uno de los peores momentos en junta fue cuando tuvimos que despedir a nuestros compañeros Pedro Satué y Pilar T. Bayle, ambos grades profesionales y junteros que siempre ocuparán un lugar muy especial en nuestro recuerdo. Por suerte, los momentos buenos siempre han superado a los menos buenos. Tanto que es difícil quedarse solo con uno.

Chris Durban con María Galán, Maya Busqué y José-Luis Morais.
Presentación de la traducción al castellano, gallego, euskera y catalán de la guía de interpretación de Chris Durban, con la propia Chris Durban, Maya Busqué y José-Luis Morais.

De entre los conocidos por todos, quizá destacaría el día que levantamos por primera vez la persiana de nuestra caseta en la Feria del Libro de Madrid y logramos así que Asetrad se convirtiera en la primera asociación de correctores y traductores en participar con caseta propia; el día que, después de meses pateando Madrid en busca de una sede con una sala diáfana y grande donde reunirnos y celebrar cursos presenciales, vi por primera vez nuestra sede de Leganitos llena hasta los topes; el día que el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Madrid nos dijo que venía a nuestro congreso de Zaragoza a apoyarnos y a defender la necesidad de traducción e interpretación de calidad en los procesos penales; el día que Asetrad fue elegida para representar a la Mesa del Libro y la Lectura en el I Consejo de Cultura de la Ciudad de Madrid; o cuando presentamos en Barcelona, con otros compañeros de la Red Vértice, la traducción al castellano, gallego, euskera y catalán de la guía de interpretación de Chris Durban dirigida a clientes potenciales, un proyecto de colaboración precioso que puso de manifiesto una vez más la importancia de remar todos en la misma dirección.

Me quedaría con (…) la primera vez que mis compañeros de junta me propusieron presidir Asetrad y el vértigo, la responsabilidad y la ilusión lo invadieron todo.

De entre los más íntimos y propios de la junta, me quedaría con ese momento previo a un encuentro anual en el que todos los miembros de la junta nos reunimos, damos el repaso final al programa y nos miramos con la confianza de que vamos a dar lo mejor de nosotros mismos para que todo salga perfecto; ese otro momento de mariposillas en el estómago minutos antes de encender el micrófono y comenzar una asamblea que, por muchas que presidas, nunca desaparecen; la alegría que se respira en la junta cuando se consigue algo después de meses y meses de trabajo de hormiguita en la sombra y, todos a una, cruzamos los dedos para que a los socios también les guste; la emoción cuando la candidatura conjunta que encabecé a las elecciones de Elche recibió en su totalidad la confianza y el apoyo de la asamblea a pesar de que se trataba de una lista abierta; y, por supuesto, la primera vez que mis compañeros de junta me propusieron presidir Asetrad y el vértigo, la responsabilidad y la ilusión lo invadieron todo.

En su momento, te convertiste en la presidenta más joven de Asetrad y eres la socia que más años ha presidido la asociación, ¿hay algo de lo que te sientas especialmente orgullosa de tus años como presidenta?

Formar parte de la Junta Directiva de Asetrad durante ocho años y presidir la asociación durante seis de ellos es ya un orgullo y un honor en sí mismos, pero si de algo me siento especialmente orgullosa no es tanto del qué como del con quién.

Haber recorrido este camino, a veces de rosas y otras de pedruscos del tamaño de la catedral de León, rodeada de compañeros —muchos de ellos hoy grandes amigos— tan comprometidos, trabajadores y entusiastas es mi mayor orgullo.

María Galán en el estudio de Radio Nacional.
María Galán durante una entrevista para RNE.

Ha sido muy enriquecedor coincidir en estos años con personas tan diferentes: quienes toda su vida se han dedicado a la corrección, la interpretación o la traducción, pero también quienes vienen de otros campos como la arquitectura, la química, la música, la informática, la moda, la ingeniería o la veterinaria; gente de mi quinta, pero también quienes me doblaban o casi triplicaban la edad; profesionales autónomos, pero también funcionarios y trabajadores por cuenta ajena; compañeros conocidos por todos, pero también aquellos que se sienten más cómodos en la sombra y sin cuyo trabajo de hormiguita nada sería posible; personas vehementes y apasionadas que ponen todo el corazón en lo que hacen, pero también otras más calmadas y reflexivas; compañeros residentes en España, pero también otros residentes en Portugal, Francia, Bélgica, Alemania, Italia, Argentina o Estados Unidos. Cada uno de su padre y de su madre, muy diferentes los unos de los otros; pero todos con un mismo objetivo y un mismo compromiso asociativo: seguir haciendo de Asetrad la asociación de correctores, intérpretes y traductores de referencia a nivel nacional.

De lo que me puedo sentir orgullosa como presidenta es lo mismo de lo que me puedo sentir orgullosa como socia.

De lo que me puedo sentir orgullosa como presidenta es lo mismo de lo que me puedo sentir orgullosa como socia. Todo lo que se ha logrado en estos años y de lo que tan orgullosos podemos sentirnos todos no ha sido fruto del trabajo de una única persona. Ni Asetrad es su Junta Directiva, ni su Junta Directiva es solo su presidente. Todo ha sido fruto del trabajo voluntario, el esfuerzo, los desvelos, las horas sacadas de hasta debajo de las piedras, el compromiso asociativo y la dedicación de muchos compañeros junteros y no junteros, y eso no tiene precio.

¿Y ahora qué?

En diciembre, formaré parte del jurado de los Premios FIT en la categoría de mejor intérprete.

Seguiré presidiendo el Legal Task Force de la Federación Internacional de Traductores (FIT) y, en diciembre, formaré parte del jurado de los Premios FIT en la categoría de mejor intérprete. Además, seguiré a disposición de la asociación para ayudar en lo que haga falta.

Termino esta experiencia juntera con la sensación de haber cerrado un ciclo dentro de la asociación, la satisfacción del deber cumplido, la tranquilidad y la confianza de que Asetrad queda en las mejores manos y, sobre todo, con un sentimiento de gratitud enorme hacia la asociación por haberme dejado vivir esta experiencia y haber confiado en mí todos estos años.

No quisiéramos acabar esta entrevista sin darle las gracias a María por su compromiso, su dedicación y su tiempo. Asetrad funciona gracias al trabajo desinteresado de mucha gente como ella y todas las ocasiones de agradecerlo son pocas.

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María es licenciada en Traducción e Interpretación por la Universidad Autónoma de Madrid y cursó el Máster Universitario en Comunicación Intercultural, Interpretación y Traducción en los Servicios Públicos de la Universidad de Alcalá. Traductora-intérprete jurada de inglés, trabaja por cuenta propia para diferentes empresas y organismos públicos.

Defensora acérrima del asociacionismo y asetradera hasta la médula, como ella misma se define, María entró a formar parte de la Junta Directiva de Asetrad en 2013 y, tras pasar por la Vocalía de Formación y la Vocalía de Prácticas Universitarias, ocupa actualmente el cargo de presidenta de Asetrad y de representante de la asociación ante la Oficina de Interpretación de Lenguas, el Ayuntamiento de Madrid, la Federación Internacional de Traductores (FIT) y la Red Vértice.

María Galán
María es licenciada en Traducción e Interpretación por la Universidad Autónoma de Madrid y cursó el Máster Universitario en Comunicación Intercultural, Interpretación y Traducción en los Servicios Públicos de la Universidad de Alcalá. Traductora-intérprete jurada de inglés, trabaja por cuenta propia para diferentes empresas y organismos públicos. Defensora acérrima del asociacionismo y asetradera hasta la médula, como ella misma se define, María entró a formar parte de la Junta Directiva de Asetrad en 2013 y, tras pasar por la Vocalía de Formación y la Vocalía de Prácticas Universitarias, ocupa actualmente el cargo de presidenta de Asetrad y de representante de la asociación ante la Oficina de Interpretación de Lenguas, el Ayuntamiento de Madrid, la Federación Internacional de Traductores (FIT) y la Red Vértice.
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