28 mayo 2022
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Nueva etapa y nuevos retos en la Tribuna universitaria

La Tribuna universitaria ha acercado los caminos de estudiantes y profesionales de la traducción desde su inicio. En esta nueva etapa seguiremos abordando estas perspectivas, además de los nuevos retos en la formación de traductores, intérpretes y correctores. Haremos un repaso de la historia de la sección para continuar tendiendo puentes.

Ante todo, agradezco esta oportunidad de aportar un poquito a Asetrad, aunque también soy consciente de la gran responsabilidad que conlleva tomar el relevo a Alicia Martorell, Ángela Blum y Ana Hermida, quienes han llevado esta sección con tanta elegancia y buena mano. Comenzamos esta nueva etapa de la «Tribuna universitaria» de La Linterna del Traductor con gran ilusión. Como traductora siempre he aspirado a abrir caminos entre culturas aparentemente distantes. Por eso, esta es una oportunidad de seguir estrechando los lazos entre el mundo académico y el profesional.

Estudiantes y docentes deberían formar parte del círculo virtuoso del aprendizaje, instruyéndose mutuamente.

Esta sección lleva muchos años siendo un punto de encuentro entre la profesión y el entorno académico. Retomando la metáfora de Asetrad en la Feria del Libro de Madrid 2021, la «Tribuna universitaria» tiende puentes entre ambos. El propósito de esta nueva etapa es mantener y, si se puede, ensanchar esos puentes, pues estudiantes y docentes deberían formar parte del círculo virtuoso del aprendizaje, instruyéndose mutuamente.

Gracias a estas páginas, hemos descubierto varios itinerarios formativos posibles para las profesiones de los servicios lingüísticos, en especial las de traductor o intérprete. A través de entrevistas con alumnos y profesores de distintas facultades españolas, hemos conocido mejor la oferta universitaria nacional en estas disciplinas. Asimismo, han tenido cabida algunas propuestas para aumentar la empleabilidad de los licenciados en Traducción e Interpretación y otros asuntos académicos relacionados con la adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior. Sin duda, lo que conocemos coloquialmente como el Plan Bolonia sigue afectando a todas las carreras universitarias, y esta no iba a ser una excepción.

Existe mayor interés por ciertas especialidades y modalidades, más allá de la clásica división entre traducción e interpretación.

En el ámbito universitario, los estudios de Traducción e Interpretación se han consolidado como una titulación que sigue resultando atractiva. En España ha crecido exponencialmente el número de facultades dedicadas a esta carrera. En los últimos veinte años se ha ampliado la oferta académica, no solo por la ya mencionada adaptación curricular, sino también porque existe mayor interés por ciertas especialidades y modalidades, más allá de la clásica división entre traducción e interpretación.

Cabría pensar que estudiar un grado o un máster en Traducción o Interpretación es la opción obvia. Sin embargo, las vías de acceso a nuestras profesiones no siempre son lineales ni claras. Puedes llegar a ser traductor, intérprete o corrector habiendo pasado por la universidad o no. Lo que nunca te puede faltar es la curiosidad ni las ganas de aprender a diario.

Es más, obtener un título oficial de Traducción, Filología, Lenguas Aplicadas o un grado, cualquiera que sea su apellido, es solo un rito de paso. Las competencias profesionales, en la mayoría de las ocasiones, no se aprenden en las aulas. Con esto, no es mi intención en absoluto desprestigiar las titulaciones superiores, aunque cabría señalar que tienen sus limitaciones de espacio y tiempo, por solo mencionar dos muy evidentes.

En cambio, cabe alabar la nueva orientación práctica de estos estudios. Cada vez es más común que los planes de estudio de grado y posgrado tengan en cuenta los aspectos profesionales y pragmáticos, aunque sea de forma somera. No dejan de ser el punto de partida del aprendizaje a lo largo de toda la trayectoria profesional o durante toda la vida. Por desgracia, un grado o un máster no garantizan nada. Ni este ni ningún otro título, por otra parte.

Debemos ser conscientes de que es profesional quien sabe trabajar con profesionalidad y ética, con independencia de lo que figure en su currículo.

Podemos adquirir las competencias profesionales necesarias de mil maneras diferentes. Así pues, debemos ser conscientes de que es profesional quien sabe trabajar con profesionalidad y ética, con independencia de lo que figure en su currículo. Existen otras formas de aprender, ya sea de manera autodidacta o mediante algún tipo de curso. Como cualquier profesión del siglo xxi, necesitamos un reciclaje continuo. Incluso hemos visto el ejemplo de algunos compañeros que, ni cortos ni perezosos, se han animado a volver a los estudios reglados.

¿Cómo nos preparamos los traductores, correctores e intérpretes para la profesión? No basta con la formación inicial. No es suficiente con saber dos idiomas ni ser bilingüe, sea lo que sea eso.

Nos formamos con cada traducción, con cada proyecto, incluso en nuestros momentos de ocio, cuando leemos novelas, sesudos ensayos o cuando vemos la última serie de moda.

La única garantía es mantener nuestra ansia de conocimiento y afilar bien nuestros lapiceros, aunque sea de forma figurada. La formación continua es cada vez más indispensable por numerosos motivos, entre los que solo voy a destacar dos:

Conviene prestar atención a ciertos cambios, a veces pequeños, a veces no tanto, que acaban por reflejarse en nuestros instrumentos principales de trabajo.

  1. Porque las lenguas son sistemas simbólicos vivos que evolucionan en el seno de comunidades humanas que comparten una serie de convenciones. Por tanto, conviene prestar atención a ciertos cambios, a veces pequeños, a veces no tanto, que acaban por reflejarse en nuestros instrumentos principales de trabajo. Es decir, necesitamos mantener vivas nuestras lenguas y culturas de trabajo.
  2. Porque ya hace varios años que se hace imprescindible aliarse con la tecnología, para que trabaje en nuestro favor.

Este último punto tal vez genere mayor recelo ante el avance de la traducción automática y la inteligencia artificial. Parece que los retos de la automatización del trabajo pueden poner en jaque nuestro medio de vida; por no hablar de las dinámicas del capitalismo, con la mayor uberización de todo tipo de servicios (Hoyos Seijo, 2021:26). Es una tendencia generalizada que va más allá de los sectores profesionales o de los epígrafes del IAE.

Los retos que se nos presentan son impredecibles. En los dos últimos años hemos visto cómo una pandemia mundial ha paralizado el mundo, llenándonos de incertidumbre. En nuestro sector, en el que abundan los autónomos (Hoyos Seijo, 2021:24), algunas personas han tenido que reinventarse, mientras otras tenían la agenda a rebosar durante meses.

¿Qué nos depara el futuro? Es difícil aventurar una hipótesis. Quizá en esta nueva etapa podremos abrir ventanas que amplíen nuestros horizontes profesionales. ¿Es demasiado ambicioso proponerse la misión de generar ideas que nos incentiven a ser mejores profesionales? Aunque lo fuera, no se me ocurre un lugar mejor donde plasmar reflexiones bien fundadas e inspiradoras.

Tener el aval de cualquier institución queda perfecto en el perfil de LinkedIn, pero también hay que demostrarlo cada día.

En un mundo globalizado e interdependiente se necesitan mediadores culturales con conocimientos sólidos y algo más. Tener el aval de cualquier institución queda perfecto en el perfil de LinkedIn, pero también hay que demostrarlo cada día, con cada encargo, con cada cliente. Porque más allá de los rudimentos, de los ideales de calidad y de la actitud profesional, ejercer con deontología es lo que nos diferencia de los diletantes.

Bibliografía

Hoyos Seijo, Isabel. «La traducción en España, desde la perspectiva de una profesional autónoma: una radiografía borrosa». puntoycoma [Bruselas y Luxemburgo], n.º 170 (abril / mayo / junio de 2021), pp. 24-28 [consulta: 14 de octubre de 2021].

+ artículos

Judith se considera afortunada de poder construir un mundo mejor gracias al buen uso de las palabras. Principalmente traduce de inglés a español, pero también de portugués, alemán y francés. Se licenció con Premio Extraordinario de Fin de Carrera en Traducción e Interpretación en la Facultad de Traducción e Interpretación de Soria (Universidad de Valladolid) en 2005. En ese mismo año se afilió a Asetrad. En 2014 defendió su tesis Aproximación a la traducción translectal en un contexto audiovisual con un corpus de películas hispanoamericanas, que obtuvo la calificación de sobresaliente cum laude por unanimidad. Fue profesora asociada en su alma mater de 2008 a 2016. Desde entonces, se dedica a tiempo completo a los servicios lingüísticos.

Judith Carrera Fernández
Judith se considera afortunada de poder construir un mundo mejor gracias al buen uso de las palabras. Principalmente traduce de inglés a español, pero también de portugués, alemán y francés. Se licenció con Premio Extraordinario de Fin de Carrera en Traducción e Interpretación en la Facultad de Traducción e Interpretación de Soria (Universidad de Valladolid) en 2005. En ese mismo año se afilió a Asetrad. En 2014 defendió su tesis Aproximación a la traducción translectal en un contexto audiovisual con un corpus de películas hispanoamericanas, que obtuvo la calificación de sobresaliente cum laude por unanimidad. Fue profesora asociada en su alma mater de 2008 a 2016. Desde entonces, se dedica a tiempo completo a los servicios lingüísticos.

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