27 mayo 2022
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Cervantes y Goethe se van de cañas

El grupo hispano-germano de Asetrad echa a andar: una iniciativa de muy reciente creación que ha contado con el entusiasmo y la participación de la mayoría de sus integrantes desde el primer día. Pese a su corta vida, cuenta ya con más de veinticinco miembros, un espacio de Slack con varios canales para compartir recursos y consultar dudas, entre otros, e incluso una mascota de lo más peculiar. ¿Te apuntas al próximo vermú?

Vivir en el extranjero es una gran experiencia personal, no se puede negar, pero es verdad que, con el tiempo, la distancia, la falta del entorno familiar, o al menos una parte, y la morriña del terruño pesan. Además, como bien sabemos, nuestro trabajo diario tiende a ser bastante solitario, casi siempre frente al ordenador, entre libros o en la cabina. Por si todo ello fuera poco, llegó la pandemia a darnos la puntilla, con lo que estos últimos dos años se nos han hecho bastante cuesta arriba a la mayoría. Y entonces, cuando la falta de contacto humano iba haciendo mella en el ánimo colectivo de forma evidente, surgieron los vermús de Asetrad: ¡una bocanada de aire fresco!

La iniciativa de los vermús me despertó una idea que llevaba ya algún tiempo rumiando: un grupo de Asetrad en Alemania.

La iniciativa de los vermús me despertó una idea que llevaba ya algún tiempo rumiando: un grupo de Asetrad en Alemania. Ya hacía tiempo que lo había comentado, un poco en broma, con otro socio con el que entré en contacto por LinkedIn. Hasta la fecha, mi experiencia personal con este tipo de actividades se limitaba al grupo de traductores de Dortmund, donde resido, que se reunía una vez al mes en un restaurante (¡ah, aquellos maravillosos años!) para cenar y charlar sobre diversos temas.

Sin embargo, las restricciones que trajo consigo la pandemia dieron al traste con todo. Por otro lado, el auge de las plataformas de comunicación remota, también efecto colateral de la pandemia, abrieron la puerta a nuevas formas de socialización en el mundo virtual. Comenté la idea con la Junta Directiva y me dieron el visto bueno, así que me puse manos a la obra, a buscar socios de Asetrad residentes en Alemania o relacionados de alguna manera con la combinación de idiomas español-alemán. Empecé a contactar con los miembros que encontré en el directorio y la respuesta fue francamente abrumadora.

Nuestro grupo cuenta con integrantes tanto españoles como alemanes, residentes en varios países, lo que sin duda resulta muy enriquecedor en lo cultural.

En diciembre celebramos nuestro primer vermú y pasamos un rato muy agradable. Hubo muy buena sintonía desde el principio y se hizo evidente que teníamos muchas cosas en común, y no solo la profesión o el vínculo hispano-germano. Hemos creado un espacio en Slack para comunicarnos, en el que compartimos recursos y consultamos dudas, entre otras cosas. Además, contar con una buena red de contactos profesionales específica de nuestra combinación de idiomas puede ser muy beneficioso para conseguir encargos, encontrar nuevos clientes, consultar dudas específicas o ampliar nuestras miras dentro del sector. Nuestro grupo cuenta con integrantes tanto españoles como alemanes, residentes en varios países, lo que sin duda resulta muy enriquecedor en lo cultural.

En el momento de escribir estas líneas, ya hemos celebrado nuestro segundo vermú, en el que hubo algunos reincidentes y varias caras nuevas. En este segundo encuentro ahondamos un poco en el estado de nuestro sector y compartimos experiencias sobre la búsqueda activa de clientes. El momento estelar de la velada lo protagonizó, como se ve en la foto del encuentro, nuestra mascota Linda, una gallina adoptada muy inteligente que convive con una de nuestras compañeras en la preciosa ciudad de Hamburgo.

Vermú virtual

En el futuro, cuando las circunstancias lo permitan, nos gustaría organizar un encuentro en persona en algún lugar de Alemania (o España). En fin, el grupo apenas está dando sus primeros pasos, pero esperamos que este sea el comienzo de una relación fructífera y provechosa para todos los integrantes. De momento, la cosa promete…

¿Quiénes son las otras caras de los vermús hispano-germanos?

La «culpable» de esta iniciativa, para bien o para mal, es la socia Marina Valero.

La «culpable» de esta iniciativa, para bien o para mal, es la socia Marina Valero, con el apoyo inestimable e imprescindible de Empar Paredes, vicepresidenta de Asetrad. No obstante, el grupo vive gracias a todos y cada uno de sus integrantes, un grupo muy diverso de profesionales, algunos de los cuales han querido aportar su experiencia personal a este artículo:

«Cuando me vine en 2018 no hablaba una palabra de alemán, por lo que la idea de socializar con colegas hispanohablantes es una bicoca».

Paula

Paula González: «La idea de este grupo me pareció maravillosa desde el principio. Antes de venir a Alemania estuve nueve años en Galicia, y en Vigo los traductores nos reuníamos a menudo (gracias a Ana Hermida, tengo que decirlo): traducafés, visitas a empresas… Así que ahora lo echo de menos. Además, cuando me vine en 2018 no hablaba una palabra de alemán, por lo que la idea de socializar con colegas hispanohablantes es una bicoca».

Eva Coma: «Para los profesionales que se dedican a una profesión tan comunicativa como la nuestra, la distancia social a la que nos obliga la situación de pandemia actual es algo terrible. Qué suerte tenemos de vivir en la era digital: debemos aprovecharlo para superar este contratiempo, pensamos algunas. Apenas se propuso la iniciativa de celebrar un vermú virtual hispano-germano, llegaron rápidamente felicitaciones por la idea y confirmaciones de asistencia. Incluso quienes no podían asistir en la fecha propuesta comunicaron que seguro que lo harían la próxima vez.

En cuestión de dos días se organizó el encuentro. Unos quince asetraderos y asetraderas compartieron una hora de viernes por la tarde para conocerse, charlar, plantear preguntas, pedir consejo, ofrecer ideas y respuestas…

«Los asistentes trazaban una línea en el mapa que iba desde Madrid hasta Hamburgo, haciendo un recorrido sinuoso por el territorio alemán».

Eva

La suerte de vivir en la era digital no solo ha hecho posible que nos viéramos y charláramos de forma segura (desde el punto de vista sanitario), sino que ha sido mucho mejor que cualquier encuentro presencial. Si bien la tecnología nos obligaba a tomar la palabra uno a uno (un encuentro presencial habría sido, sin duda, mucho más animado), pudimos conocer a compañeras y compañeros que se encuentran tan lejos que nunca los hubiésemos conocido en una reunión presencial local. Los asistentes trazaban una línea en el mapa que iba desde Madrid hasta Hamburgo, haciendo un recorrido sinuoso por el territorio alemán. Ello no solo aportó riqueza de opiniones y experiencias al grupo, sino muchas sonrisas (y risas) que nos hicieron olvidar la solitud en la que trabajamos y nos subió los ánimos. Me alegro de haber podido ver y hablar con todos ellos virtualmente y espero que con el tiempo estos vermús formen parte de la tradición asetradera».

«Viva esta iniciativa y que algún día podamos chocar jarras de cerveza con un “zum Wohl!” como Dios manda».

Carla

Carla Rodríguez-Spiteri: «Cuando Goethe hizo exclamar a su Fausto: Zwei Seelen wohnen, ach! in meiner Brust (Dos almas ¡ay de mí!, imperan en mi pecho…) no podía imaginar que lo estaba clavando para los que formamos parte, a través de los idiomas, de dos culturas. He vivido muchos años en Alemania y, como algunos de mis colegas de este nuevo grupo con el que me siento tan identificada, casi me quedo para siempre allí. En Alemania me faltaba todo lo español como el aire para respirar, y desde que estoy en España vivo todo lo conectada que puedo a lo alemán (Antenne Bayern, Tatort, FAZ, SZ, Leberknödelsuppe de Fass, etc.). Por eso, viva esta iniciativa y que algún día podamos chocar jarras de cerveza con un “zum Wohl!” como Dios manda».

«Este tipo de iniciativas facilita la integración en la profesión».

Victoria

Victoria V. Roiz: «Tras vivir cuatro intensos años en Berlín, y anteriormente en Karlsruhe y Frankfurt, y ahora de nuevo instalada en Madrid, el pertenecer al grupo hispano-germano para mí supone, más allá de la posibilidad de consultar recursos específicos a nivel profesional, mantener el vínculo emocional con Alemania. Me encanta además el dinamismo y el entusiasmo del grupo. Después de un «reciclaje» profesional, estoy empezando en este atractivo, aunque complicado, mundo de las traducciones. Este tipo de iniciativas facilita la integración en la profesión. ¡Gracias a todos, y especialmente a Marina y Empar por la organización del grupo! Zum Wohl!».

«Ojalá podamos encontrarnos en persona, si el maldito bicho nos da un poco de tregua».

Jorge

Jorge Pelegrina: «Por fin se ha materializado una idea que me rondaba por la cabeza desde hacía tiempo. Busqué por Internet compañeros que estuvieran en una situación parecida a la mía, pero el resultado de mis pesquisas no fue demasiado satisfactorio (una de las respuestas que obtuve fue la de Marina). Muchas gracias por vuestro empuje para organizar este grupo. Desde que vine a vivir a Baviera echaba mucho de menos algún tipo de reunión con otros compañeros de profesión y con un punto de conexión diferente al habitual. Este grupo puede reconfortarnos, y quizá nos sirva para añorar un poco menos nuestro país y descubrir o disfrutar el lugar donde vivimos ahora. Ojalá podamos encontrarnos en persona, si el maldito bicho nos da un poco de tregua. Esto no ha hecho más que empezar. Prost!».

«Sin el vermú, nuestra gallina Linda nunca habría acabado en nuestra casa, ¡y mucho menos en mi escritorio!».

Aletta

Aletta Sträter: «Cuando oí hablar por primera vez del vermú virtual hispano-germano, supe inmediatamente que quería formar parte de este grupo. ¡Qué buena idea y muchas gracias por organizarlo todo tan bien! Como novata en el campo de la traducción, me alegro de tener esta gran oportunidad de conocer a traductores veteranos en persona, aunque sea virtualmente. En ambas ocasiones, el ambiente fue muy agradable, distendido y divertido. Además, sin el vermú, nuestra gallina Linda nunca habría acabado en nuestra casa, ¡y mucho menos en mi escritorio!».

Es licenciada en Traducción e Interpretación por la Universidad de Alicante (2004). Ha trabajado como traductora de inglés y alemán a español, principalmente en el ámbito técnico, desde 2005, primero en diferentes empresas de documentación y traducción técnica en el Reino Unido, los Países Bajos y Alemania, y, desde 2013, como traductora autónoma en Dortmund, donde reside. También es miembro de la asociación alemana de traductores e intérpretes (BDÜ) y la asociación alemana de comunicación técnica (tekom). Socia de Asetrad desde 2018, forma parte de la Comisión de Comunicación desde 2021, colabora como mentora y coordina el grupo hispano-germano de Asetrad.

Marina Valero Burgos
Es licenciada en Traducción e Interpretación por la Universidad de Alicante (2004). Ha trabajado como traductora de inglés y alemán a español, principalmente en el ámbito técnico, desde 2005, primero en diferentes empresas de documentación y traducción técnica en el Reino Unido, los Países Bajos y Alemania, y, desde 2013, como traductora autónoma en Dortmund, donde reside. También es miembro de la asociación alemana de traductores e intérpretes (BDÜ) y la asociación alemana de comunicación técnica (tekom). Socia de Asetrad desde 2018, forma parte de la Comisión de Comunicación desde 2021, colabora como mentora y coordina el grupo hispano-germano de Asetrad.

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