17 junio 2021
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«¿Pagar por trabajar?». Mesa redonda

Como parte de los actos del Día Internacional de la Traducción, el pasado 30 de septiembre se celebró en Madrid una mesa redonda organizada por Asetrad en colaboración con otras asociaciones de traductores. El título de la mesa redonda, ¿Pagar por trabajar?, aludía a las últimas tendencias observadas en el mercado de la traducción, tomando como ejemplo las recientes iniciativas de empresas como seil, s.a. y Lionbridge. La Linterna del Traductor estuvo presente, representada por la jefa de redacción, Isabel Hoyos, quien ha preparado, con finalidad exclusivamente informativa, la siguiente reseña del acto. Desde la redacción, animamos a los lectores a que nos envíen a nuestro buzón las aportaciones que deseen publicar sobre este asunto (cartas-linterna@asetrad.org)

La mesa redonda, que había sido convocada a través de las páginas web de las asociaciones que la organizaban y de distintas listas de distribución profesionales, fue un éxito de asistencia, ya que el número de asistentes (algo más de ochenta) superó con mucho el aforo del local. El ambiente previo era de tensa animación, puesto que, como se vio en el turno de preguntas, bastantes de los asistentes se sentían afectados por el llamado «conflicto con Lionbridge». Uno de los puntos que despertaban expectación era el de la posible asistencia de un representante de la empresa Lionbridge, a la que se había invitado a participar en el coloquio. Nada más comenzar el acto se despejó la duda: Lionbridge declinó la invitación y remitió un comunicado —que reproducimos en el recuadro— que la moderadora leyó en voz alta antes de que comenzaran las demás intervenciones. La lectura del comunicado fue recibida por un coro de murmullos, pero la moderadora rogó a los asistentes que esperasen al turno de debate y preguntas antes de hacer cualquier comentario.

Fecha y hora: 30.09.2010
Lugar: Sala Monedero, Tr. Andrés Mellado (Madrid)
Asistencia gratuita

Organizadores:
asetrad (Asociación Española de Traductores, Correctores e Intérpretes)
asati (Asociación Aragonesa de Traductores e Intérpretes)
agpti (Asociación Galega de Profesionais de Tradución e da Interpretación)
aipti (Asociación Internacional de Profesionales de la Traducción y la Interpretación)
aptic (Associació Professional de Traductors i Intérprets de Catalunya)
ace Traductores (Sección Autónoma de Traductores de Libros de la Asociación Colegial de Escritores de España)

Participantes en la mesa redonda:
Margaret Clark, presidenta de Asetrad
Maximino Álvarez Fernández, intérprete jurado de inglés y traductor técnico
Emilio David Abraham Ofengenden, traductor e intérprete de castellano, inglés y hebreo
(ambos en representación del Grupo de proveedores lingüísticos contra tws de pago)
La empresa Lionbridge estaba invitada, pero no envió a ningún representante
Moderación: Alicia Martorell, traductora y profesora de traducción

Margaret Clark: ¿Pagar por trabajar? Nuevos usos en el sector de la traducción

Acto seguido, la moderadora dio paso a la intervención de Margaret Clark. Con una presentación de transparencias —que se puede ver íntegra aquí—, la presidenta de Asetrad analizó los cambios tecnológicos y los retos que dichos cambios han supuesto para los traductores, así como la estructura actual del mercado de la traducción en España. Mediante cifras, reflejó la tendencia del sector hacia la concentración en unas pocas grandes empresas, frente a una base muy amplia de miles de traductores autónomos y microempresas. Según reflexión de la ponente, este escenario parece llevar a la concentración de una cuota de mercado cada vez mayor en manos de un número cada vez más reducido de empresas. Se trata de una situación que, a su vez, puede conducir a una reducción progresiva de tarifas acompañada de un detrimento de la calidad (lo que se llamaría «traducciones low cost»), así como a prácticas abusivas que repercutirían sobre los traductores autónomos que en gran medida reciben trabajo a través de esas grandes agencias que cuasi controlan una parte del mercado, y no a través de clientes directos. Posteriormente, Margaret hizo una exposición sobre el escenario del asociacionismo empresarial en España, paso previo para explicar quién es seil, s. a.

Por su explicación nos enteramos de que seil, s. a., el brazo gestor de act-aenor y fegilt-ceoe, es una empresa que ofrece a los traductores servicios en la forma de la inclusión en una base de datos que reúne a clientes y proveedores, así como la homologación según la norma une-en 15038 (previo desembolso por parte del traductor de unas tasas por la tramitación de la homologación). La ponente cuestionó las competencias reales de seil para otorgar la homologación, así como el propio proceso de homologación y su validez. Para terminar, reflexionó acerca del nuevo convenio colectivo para el sector de la traducción, y explicó que para los miles de traductores autónomos sin empleados del mercado español dicho convenio carece de interés, ya que no los afecta. Como resumen, Margaret planteó también que la concentración de la cuota de mercado en manos de unos cuantos actores poderosos podría llevar a malas prácticas y a abusos que repercutirían directamente sobre los miles de traductores autónomos que constituyen la base del sector. Este comentario serviría de enlace con la temática de las dos intervenciones siguientes.

Maximino Álvarez y Emilio Abraham: El conflicto con Lionbridge

Tras la intervención de Margaret Clark, la moderadora presentó a Maximino Álvarez y a Emilio Abraham, dos traductores autónomos que trabajan desde hace tiempo para Lionbridge como colaboradores externos y que procedieron a explicar en qué consiste el llamado «conflicto con Lionbridge», que puede ser considerado un ejemplo real de las tendencias del mercado citadas en la primera ponencia. Ambos acudieron a la mesa redonda en representación del denominado Grupo de proveedores lingüísticos contra tws de pago, uno de los grupos organizados de apoyo a los afectados de este sector (hay otros grupos de apoyo en Italia y en Francia).

En dos ponencias no exentas de sentido del humor —de las que podrán encontrar un resumen en la reseña que Asetrad publicó en el apartado Tribuna de su página web— se comentaron la génesis y la actualidad de un conflicto que se basa, a grandes rasgos, en la imposición por parte de Lionbridge a sus colaboradores del uso de una herramienta de pago de desarrollo propio (la evolución de la antigua LogoportTM). Esta herramienta se usa a través de un espacio web que funciona simultáneamente como base de datos de traductores (Translation WorkspaceTM) y se presta con una licencia del tipo saas (del inglés software as a service, el software como servicio). Esta práctica equivale a lo que algunos llaman «pagar por trabajar»: para estar en esa base de datos de proveedores de Lionbridge y recibir trabajo de ellos es preciso abonar mensualmente un canon por el uso de esa herramienta, independientemente de si se recibe trabajo o no.

Los ponentes explicaron, con profusión de datos y fechas, y citando siempre las fuentes, las objeciones y protestas interpuestas por los autónomos, así como los infructuosos intentos de acuerdo con la empresa emprendidos por ellos desde la entrada en vigor de la medida, en junio de 2010. Entre los puntos de desacuerdo están, entre otros:

  • La imposición de trabajar con una herramienta que plantea todavía numerosos problemas técnicos —descritos por Emilio Abraham con prolijidad— que el servicio técnico no soluciona con la agilidad que sería deseable en un servicio de pago. Entre las deficiencias y los problemas mencionados están la ocasional ralentización del funcionamiento («con picos de lentitud desesperante»), la lentitud de las búsquedas de terminología y concordancia, los problemas para la gestión de memorias, los recuentos discrepantes o desfavorables, el sistema de actualizaciones, la falta de un mantenimiento programado, etc. Según explicaron los ponentes, todo ello conlleva una considerable pérdida de tiempo y ganancias para el traductor, ya que el tiempo perdido con problemas técnicos suele correr por cuenta del profesional autónomo, y no del cliente.
  • La práctica de cobrar una fianza equivalente a tres meses de canon al darse de baja del servicio («pagar por trabajar… y por dejar de trabajar»).
  • Las limitaciones en el uso de las memorias cuando se utiliza la herramienta para proyectos de otros clientes. En estos casos, el canon mensual no es fijo, sino que depende del número de segmentos que se traducen al mes. Por esta razón, no resulta práctico usar la herramienta para clientes distintos de Lionbridge, a pesar de que precisamente ese es uno de los argumentos que la compañía esgrime como ventaja de su herramienta.
  • La falta de un interlocutor con capacidad de decisión a nivel regional, puesto que la estrategia comercial y las medidas se aplican a nivel internacional. Se mencionó también que el hecho de tratar con una multinacional no facilita posibles acciones legales en caso de abuso, puesto que los tribunales correspondientes están en Massachussets o en Dublín, según los acuerdos de colaboración firmados entre ambas partes.

Si bien expusieron de forma minuciosa los numerosos puntos de conflicto y desacuerdo, ambos ponentes también manifestaron que son colaboradores de Lionbridge desde hace muchos años, y que su deseo sería poder seguir trabajando con una empresa que ya conocen sobradamente. Aunque comentaron que se sienten cómodos por la profesionalidad de sus jefes de proyecto, y añadieron que hasta ahora la relación profesional les había proporcionado más satisfacciones que problemas, también coincidieron en que el planteamiento actual es insostenible y hace muy difícil llegar a un acuerdo con la empresa.

El debate

Llegó el momento del debate y del turno de preguntas. Pese a que hubo que restringir bastante el debate por falta de tiempo, muchos de los asistentes intervinieron para exponer su opinión. Estos son algunos de los puntos comentados, que quedaron abiertos para el posterior debate o reflexión:

  • Muchos de los presentes no comprendían el problema: opinaban que la solución al conflicto era sencillamente dejar de trabajar para Lionbridge y buscar otros clientes. La respuesta de otros asistentes y de los propios ponentes fue que Lionbridge —que en España, además, procede de la fusión de varias empresas del sector de la localización, con la consiguiente restricción gradual de acceso por parte de los traductores a clientes con proyectos de localización grandes e interesantes— es para muchos profesionales autónomos de ese sector una especie de «cliente único», ya sea directamente o a través de agencias subcontratadas. Esto coloca de facto a esos profesionales en situación de autónomos dependientes encubiertos con respecto a la empresa y en muchos casos les impide tomar medidas drásticas, como decidir no pagar el canon establecido o dejar de trabajar para la empresa.
  • Aparte de este conflicto puntual, los colaboradores de Lionbridge no ven a la empresa como a un enemigo. Aunque hubo alguna voz discordante entre el público, cuya experiencia con Lionbridge no había sido positiva, en general, los traductores afectados que se manifestaron valoraban positivamente el tipo de trabajo que realizan y la profesionalidad de los jefes de proyecto de la compañía. Su deseo sería poder negociar con la empresa una salida razonable que no implicara pagar por tener la opción a trabajar, ni tener que dejar de trabajar para la empresa. En general, hubo coincidencia en que las quejas no eran sobre Lionbridge como agencia de traducciones, sino sobre la herramienta y el método elegido para imponerla. Además, existe un cierto temor de que otras empresas empiecen a copiar este modelo de actuación.
  • En general, el mercado de la traducción está en crisis, y se observa una tendencia mayoritaria a pagar cada vez menos (reducción de los gastos de la empresa), en detrimento de la calidad. El sentir general es que muchas empresas se están aprovechando de la crisis para imponer tarifas abusivas o situaciones en las que los proyectos se adjudican al mejor postor, y no al mejor profesional.
  • La moderadora comentó que es necesario realizar una labor de divulgación y concienciación que debería empezar en la universidad. Es necesario que los futuros traductores sepan valorar su propio trabajo para exigir mejores tarifas y que sean conscientes de los riesgos que conlleva trabajar para un cliente de forma exclusiva o semiexclusiva.

Pasadas las 21:30, a pesar de lo animado del debate y de que muchos de los presentes se quedaron sin poder intervenir, hubo que darlo por finalizado y abandonar la sala.

Comunicado de Lionbridge:

Estimados colegas de la Asociación Española de Traductores, Correctores e Intérpretes:

Lamentamos no poder asistir a la mesa redonda que está prevista para el próximo día 30 de septiembre.

Entendemos que hay muchos factores que los proveedores de servicios de traducción debéis tener en cuenta antes de aceptar proyectos de cualquier cliente potencial: precios, términos de pago, procesos de calidad, requisitos de herramientas, entre otros. Como muchos de vuestros clientes, Lionbridge tiene requisitos específicos para la ejecución de algunos proyectos, bien sea la utilización de Trados, nuestro propio Translation Workspace, o cualquier otra herramienta del mercado que ayude a aumentar la productividad de nuestro trabajo.

En Lionbridge estamos utilizando Translation Workspace en nuestros proyectos, y esperamos que más agencias y clientes finales vayan adoptándolo en el futuro. Por favor, considerad Translation Workspace como una parte importante de vuestro negocio a medida que vaya creciendo su uso en la industria de la traducción.

Gracias por haberos puesto en contacto con nosotros. Os deseamos que tengáis una excelente jornada en el día internacional de la traducción.

Un saludo,
Jordi Macias, director de Lionbridge en España

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Isabel lleva treinta años trabajando como traductora autónoma. Actualmente, cumple lo que ella llama «mi turno de servicio a la comunidad» en la Junta Directiva de Asetrad, de la que es secretaria. Además, es la orgullosa directora de esta revista.

Isabel Hoyos Seijo
Isabel lleva treinta años trabajando como traductora autónoma. Actualmente, cumple lo que ella llama «mi turno de servicio a la comunidad» en la Junta Directiva de Asetrad, de la que es secretaria. Además, es la orgullosa directora de esta revista.
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