7 junio 2021
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Papiroflexia

Como muchos, comencé con esto de la papiroflexia en casa y en el colegio: me enseñaron a hacer la pajarita, el típico barco de papel, un gorro hecho con una hoja de periódico y un vaso. En aquella época, a estos modelos los conocíamos, simplemente, como figuritas de papel.

Al final del bachillerato fui a trabajar un verano a la sección de manuscritos de la Biblioteca Nacional, donde conocí a un investigador extraño que pedía libros de algo que se llamaba papiroflexia y que en su pausa del café, o cuando se retiraba hasta el día siguiente, dejaba sobre su mesa algún modelo que había plegado mientras los consultaba. Un día hojeé el libro que más pedía, Papiroflexia zoomórfica, del Dr. Vicente Solórzano Sagredo, y me quedé absolutamente maravillada con los modelos que había inventado. Parecía increíble que con una sola hoja de papel pudieran hacerse tantos tipos de animales diferentes. Aquello fue el principio de una búsqueda de libros para aprender a hacer más modelos. Conseguí un par de libros básicos y fui practicando en casa: aprendí el lenguaje de símbolos gráficos que indican cómo ha de colocarse el papel, qué tipo de pliegues han de hacerse, qué orden hay que seguir para plegar un modelo; aprendí a leer los diagramas y a tener paciencia, mucha paciencia.

Como les ha sucedido a muchos aficionados a la papiroflexia, tiempo después, a través de los libros, supe que existía la Asociación Española de Papiroflexia. En Madrid se juntaban periódicamente, de modo que empecé a acudir a sus reuniones, a las que iba gente de toda edad y condición con un amor común: la papiroflexia, el origami, el arte de «plegar papelitos».

Así como hubo un salto cualitativo importante entre el aprendizaje tradicional de la papiroflexia, vis a vis, y el aprendizaje mediante los diagramas de los libros, la llegada de Internet ha constituido otro hito en la transmisión del conocimiento y ha permitido el contacto entre aficionados a la papiroflexia de todos los niveles y de todo el mundo. Ha permitido además el contacto entre los creadores de los modelos y los intérpretes, los aficionados al origami que pliegan esas figuras, algo inimaginable no hace mucho tiempo.

Por otra parte, las asociaciones nacionales de origami hacen una labor extraordinaria de difusión de este arte y celebran todos los años convenciones donde se exponen las figuras más interesantes y donde grandes maestros dan talleres prácticos en los que enseñan algunas de sus creaciones.

María Hernández nos enseña a hacer un móvil de papel:

Instrucciones

Funcionamiento

Más figuritas de papel plegadas por María Hernández

Un último apunte: los modelos que aquí veis son muy sencillos y mi técnica de plegado es tirando a normalita. Si os interesa el tema, navegad por la red y descubriréis auténticas maravillas. Os dejo unos cuantos datos útiles para quienes queráis iniciaros o avanzar en el mundo de la papiroflexia.

Filmografía

Between the folds (Entre pliegues) de Vanessa Gould (Green Fuse Films). Versión en español difundida por RTVE

A day un the life of an origami folder

Videotutoriales

Leyla Torres, Origami Spirit; canal de Youtube

Sara Adams, Happy Folding; canal de Youtube

Asociaciones

Asociación Española de Papiroflexia

British Origami Society

Japan Origami Academic Society

Centro Diffusione Origami

Mouvement Français des Plieurs de Papier

Listas de correos

Lista gestionada por la Asociación Española de Papiroflexia

Origami Mailing List

+ artículos

María Hernández es médica y traductora, afincada pero sin finca en la provincia de Barcelona. Trujamanea desde hace bastantes años y se dedica funda­men­tal­mente al campo de la medicina y ciencias afines. Da fe de que no solo de pan vive el traductor, y por la presente declara que alimentan sus días las almazuelas, la papiroflexia, la fotografía, el clarinete, el Mediterráneo y su gente.

María Hernández
María Hernández es médica y traductora, afincada pero sin finca en la provincia de Barcelona. Trujamanea desde hace bastantes años y se dedica funda­men­tal­mente al campo de la medicina y ciencias afines. Da fe de que no solo de pan vive el traductor, y por la presente declara que alimentan sus días las almazuelas, la papiroflexia, la fotografía, el clarinete, el Mediterráneo y su gente.
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