La Linterna del Traductor
NÚMERO 10

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LA VOZ DE ASETRAD

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Tecnología aplicada a la traducción: Pildoritas tecnológicas

Déjà Vu X3 (DVX3). Principales novedades de la versión

José-Luis Morais
José-Luis Morais es licenciado en traducción e interpretación y trabaja funda­men­tal­mente desde el francés al español y al gallego. Sus ámbitos de espe­cia­li­dad son la traducción creativa, la medicina alternativa y el turismo.

Después de pasar unos meses sin enviar las actualizaciones de software habituales y regulares, era de esperar que la empresa Atril estuviese tramando alguna novedad. Las sospechas se confirmaron con la presentación de una nueva versión del programa de traducción asistida Déjà Vu, que llegaba a su tercera edición a principios del 2014.

El nuevo DVX3 salió al mercado con muchas novedades de fondo y forma, como no podía ser menos. El aspecto de la interfaz ha cambiado radicalmente, pero sigue estando inspirado en la evolución del entorno de Office de Windows: diseño depurado, iconos más grandes, nítidos y claros; con diferentes cintas de opciones en lugar de menús desplegables.

Aparte de la interfaz renovada, DVX3 destaca por las nuevas funciones que incorpora, aunque no sean del todo novedosas en el ámbito de la TAO, porque se han copiado de la competencia (memoQ en particular). Cabe destacar la tan esperada vista preliminar, que muestra los documentos que se traducen (solo los de Microsoft Office) en su formato original en una ventana aparte, ya sea integrada a la interfaz o fuera de esta si el tamaño de la pantalla del ordenador nos lo permite. La gran ventaja es que no se necesita tener instalado Office, puesto que DVX3 convierte internamente los archivos al formato HTML para mostrarnos su apariencia. Eso sí, conviene seleccionar el nuevo filtro «Microsoft Office (Live)» en las opciones de importación de archivos, ya que de lo contrario no podremos utilizar esta función de vista previa.

Otra característica es la posibilidad de aplicar funciones básicas de formato en el texto traducido desde la propia interfaz: negrita, cursiva y subrayado, además de superíndices y subíndices (muy prácticos porque no existen códigos ASCII para estos últimos). La ventaja es que nos ofrece una visión más clara del texto en su contexto y nos evita la profusión de etiquetas. Por otro lado, DVX3 incluye la corrección ortográfica (no la gramatical) mientras se escribe, con los mismos subrayados ondulados en rojo que en el programa Word. Podríamos pensar que esta función nos puede ahorrar tiempo porque permite corregir erratas a medida que vamos traduciendo, pero no es el caso, porque suele fallar bastante subrayando palabras que están bien escritas (véase la captura de pantalla) y porque el programa se ralentiza muchísimo al tenerla activada. Así pues, a día de hoy sigue siendo preferible pasar el corrector manualmente.

Por último, cabe destacar que los archivos de proyecto, memoria y terminología son totalmente compatibles entre las versiones 2 y 3.

Más información sobre DVX3 (en inglés).

Déjà Vu

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