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La comida en Harry Potter: magia que alimenta la narración

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La comida en Harry Potter: magia que alimenta la narración

Cuando la comida es parte de la historia: Importancia de las descripciones de comidas y alimentos en Harry Potter and the Sorcerer΄s Stone1 como hilo conductor de la trama.

M. Barbero
M. Barbero estudió Filología Alemana en las universidades de Salamanca y Amherst, donde se especializó en literatura epistolar, literatura alemana del exilio y cine expresionista alemán. Es traductora técnica profesional desde 1986. Es socia de honor de Asetrad, así como miembro del Consejo Editorial de La Linterna del Traductor.

Introducción

Los que hace muchos años leíamos las novelas juveniles de Enid Blyton recordamos el asombro que despertaba en nosotros la relación de viandas que portaban los cuatro protagonistas cuando salían de excursión: desde la inaudita cerveza de jengibre a los misteriosos pasteles de riñones, pasando por los curiosos sándwiches de pepinillos, el lector hispanohablante de la señora Blyton no podía menos que recibir la impresión de que los ingleses comían cosas muy raras. La prolijidad de las descripciones de alimentos se prolongaba en otras narraciones de la misma autora.2 Y no se trataba de casos aislados: hablar de comida, y de lo mucho y bien que había que comer para tener una buena aventura, parece ser desde hace tiempo un elemento indispensable en la literatura juvenil procedente de la isla.3

Me atrevo a apuntar que puede que esa idea esté enraizada en la literatura, donde se encuentran abundantes ejemplos de la figura del huérfano que pasa hambre y penurias al cuidado de sus tutores. Mientras que en España todos recordamos a Lázaro de Tormes pícaramente hurtando comida y bebida a su amo ciego (y siendo duramente castigado por ello), dos paradigmas en la literatura británica podrían ser Oliver Twist y Jane Eyre. Ambos son niños huérfanos, protagonistas de novelas clásicas y personajes de noble fondo que, tras pasar muchos trabajos, son debidamente recompensados. Es famosa la escena de Oliver pidiendo más comida a su explotador,4 o la escena en el comedor del hospicio, donde una hambrienta Jane apenas puede probar la intolerable pitanza que le ofrecen.5 Ambos superarán esa situación y pasarán, al final de sus respectivas historias, a disfrutar de una vida muelle y satisfactoria en la que no se conoce el hambre.

Harry PotterRetomando esos ejemplos clásicos, J. K. Rowling creó un héroe infantil, Harry, cuyos rasgos físicos nos recuerdan, sin duda, a los niños Oliver Twist y Jane Eyre. Los dos son personajes frugales, físicamente delgados y resistentes que sufren el inmerecido castigo de no recibir suficiente comida. La glotonería se tipifica como característica negativa que marca a sus oponentes.

Esa misma oposición moderación/glotonería mezquina es un tópico que J. K. Rowling utiliza en sus novelas de la serie Harry Potter para tipificar a sus personajes: Harry es delgado, menudo y no sabe lo que es comer hasta hartarse; su primo Dudley es obeso y malcriado, un acosador que abusa del más débil retirándole la comida.6

De esta premisa culinaria parte la narración: Harry se criará sometido, entre otras muchas imposiciones, a la tiranía de sus tíos y a la escasez de comida. Su llegada al mundo mágico supone una ruptura con las costumbres de alimentación que ha conocido hasta entonces, y una ampliación de sus horizontes en todos los sentidos. Harry Potter no crece y evoluciona solamente porque se adiestra como mago: el paso de la comida tradicional, mezquina y escasa de los Dursley, a la comida abundante, sabrosa e imaginativa del mundo mágico es uno de los hilos de la narración mediante el cual se nos muestra más claramente la transición del primer Harry al Harry mago.

¿Será Harry Potter otro héroe clásico que, tras sufrir privaciones y penurias alimentarias alcanzará un simbólico nirvana satisfactorio y calórico lleno de comidas ricas? Veamos.

La comida como hilo narrativo

I. Entre muggles: las privaciones de Harry y la mala comida como sinónimo de castigo y vida anodina

Lo que en el capítulo 1 de Harry Potter and the Sorcerer’s Stone (en adelante, HP1) se nos cuenta de los Dursley es que son una familia británica poco atractiva e incolora. Sus comidas resultan igualmente previsibles y faltas del glamour que más adelante tendrán las comidas de los magos. Solamente se hacen tres menciones a la comida de los Dursley en ese primer capítulo, antes de que Harry llegue a sus vidas:

  1. Sabemos que el señor Dursley se compra un dónut a media mañana cuando está en el trabajo (HP1, p. 4):

    It was on his way back past them, clutching a large doughnut in a bag…
  2. Sabemos que él y su esposa toman sin más acompañamiento sólido (HP1, p. 7):

    Mrs. Dursley came into the living room carrying two cups of tea.
  3. Y sabemos que el lechero les deja leche en la puerta (HP1, p. 17):

    ...not knowing he would be woken in a few hours’ time by Mrs. Dursley’s scream as she opened the front door to put out the milk bottles…

De la otra banda, se nos cuenta adicionalmente que al profesor Dumbledore le agradan ciertas golosinas no mágicas.7

Tras estas tres breves menciones a comida en el primer capítulo, la narración vincula a Harry con descripciones mucho más detalladas de comidas y bebidas. Este hecho, el que la narración posterior sí presente más detalle sobre comidas, prueba que la comida acompaña el desarrollo de la figura de Harry Potter y su transición del mundo muggle al mundo mágico.

A partir del capítulo 2, la desfavorable situación de Harry en la familia se describe precisamente empleando recursos referidos a su papel en casa de sus tíos en relación con la comida:

  1. Tiene que preparar el desayuno (huevos y beicon), y también poner la mesa (HP1, p. 19 y p. 21):

    Harry was frying eggs by the time Dudley arrived in the kitchen … Harry put the plates of egg and bacon on the table…
  2. El hecho de que devore rápidamente su desayuno por miedo a que se lo impida un enfado de su primo lleva a pensar que sufre privaciones y que la comida es importante para él (HP1 p. 21):

    Harry, who could see a huge Dudley tantrum coming on, began wolfing down his bacon as fast as possible in case Dudley turned the table over.
  3. Como corresponde a su papel de niño de segunda clase, Harry no recibe la comida-premio que recibe Dudley: mientras su primo y su amigo toman helados de chocolate, a él le dan algo más barato (un polo de limón), y solo porque resulta inevitable (HP1, p. 26):

    …because the smiling lady in the van had asked Harry what he wanted before they could hurry him away, they bought him a cheap lemon ice pop.
  4. El castigo que sufre por lo ocurrido en el parque zoológico es dejarlo sin comer. Harry, como Oliver Twist, tiene tanta hambre que piensa incluso en hacer una escapada nocturna a la cocina para buscar comida (HP1, p. 29):

    He (el tío Vernon) managed to say, «Go ― cupboard ― stay ― no meals»…

    Until they were, he couldn’t risk sneaking to the kitchen for some food.
  5. La vecina de los Dursley trata a Harry con simpatía. El confort que ella ofrece también se traduce en forma de comida. En este caso, pastel de chocolate (HP1, p. 32):

    She let Harry watch television and gave him a bit of chocolate cake that tasted as though she’d had it for several years.
  6. Cuando la situación familiar se complica debido a la recepción de las cartas de Hogwarts y el tío Vernon emprende un peregrinaje con toda la familia, la ausencia de comida hace que la situación se dramatice. El efecto de la privación de comida se hace patente en todos ellos, no solo en Harry. La descripción de la situación hace patente el papel importante que la privación de comida tiene como elemento negativo en toda la novela (HP1, p. 42). El desayuno se describe como igualmente descorazonador (copos de trigo, tostadas y tomates de lata):

    They didn’t stop to eat or drink all day. By nightfall, Dudley was howling.

    They ate stale cornflakes and cold tinned tomatoes on toast for breakfast the next day.
  7. Finalmente, en la casa del peñasco, la situación ha llegado a la cima del desastre, y las raciones de comida que el tío Vernon compra para ellos están en consonancia con lo dramático y desolado del entorno: cuatro plátanos y un paquete de patatas fritas para cada uno (HP1, p 44).

    …turned out to be a bag of chips each and four bananas.

II. Comer con Hagrid: un puente hacia el mundo mágico

La entrada en escena de Hagrid marca un giro en la narración… y en la dieta de Harry Potter, sin duda. Hagrid es el vínculo entre el mundo muggle que conocía Harry y el mundo mágico que se abrirá a partir de ahora ante él. Parece lógico, por tanto, que las intervenciones de Hagrid como enlace entre esos dos mundos se vean subrayadas por un giro en la cantidad y la calidad de la comida que tiene Harry a su disposición. Las comidas que le proporciona Hagrid son básicamente no mágicas. La autora hace hincapié en que, como todo aquello relacionado con Hagrid, son poco refinadas. Pero el acercamiento de Harry al mundo mágico ya se percibe, puesto que estas comidas son abundantes y están destinadas específicamente a Harry.

  1. Así, Harry recibe de Hagrid su primer pastel de cumpleaños (HP1, p. 48):

    Inside was a large, sticky chocolate cake with Happy Birthday Harry written on it in green icing.
  2. Cena con él unas salchichas que incluso Dudley le envidia y ve por primera vez lo que podemos suponer que es whisky de fuego (HP1, p. 48):

    …and began taking all sorts of things out of the pockets of his coat: a copper kettle, a squashy package of sausages, a poker, a teapot, several chipped mugs and a bottle of some amber liquid that he took a swig from before starting to make tea.
  3. La suerte de Harry no termina esa noche. A la mañana siguiente desayunará con Hagrid antes de salir para Londres (HP1, p 63):

    Have a sausage, they’re not bad cold ― an’I wouldn’t say no teh a bit o’yer birthday cake, neither.
  4. Y tras las compras en Londres, Hagrid invita a Harry a comer antes de marcharse (HP1, p. 86):

    He bought Harry a hamburger and they sat down on plastic seats to eat them.
  5. El camino de Harry se encuentra en un punto de inflexión. Y precisamente en esa inflexión, con la puerta abierta hacia el mundo mágico al que no sabía que pertenecía, no resulta extraño que se establezca entre él y Hagrid una conversación sobre su futuro como mago al tiempo que ambos comen lo que será su última comida muggle citada en este primer libro (HP1, p. 86). Tengo que subrayar, para establecer nuevamente la importancia de la comida en los libros de Harry Potter, que en este momento decisivo no están caminando, ni conversando profundamente en un entorno no definido, ni circulando por Londres… Harry y Hagrid comparten este momento decisivo sentados comiendo una simple hamburguesa (HP1, p. 86):

    Harry wasn’t sure he could explain. He’d just had the best birthday of his life ― and yet ― he chewed his hamburger, trying to find the words.

III. El giro positivo hacia la comida de los magos: plenitud y abundancia

Las comidas de las que, a partir de ahora, Harry Potter va a disfrutar en Hogwarts se caracterizan por su excelencia y su abundancia. La evolución del personaje se mantiene paralela, curiosamente, a los alimentos que tiene a su disposición. El Harry flaco y escuchimizado que llevaba una vida miserable8 con sus tíos, recibiendo una alimentación claramente insatisfactoria, va a tener una vida mejor (y va a comer mejor, con lo que su bienestar moral y espiritual estará acompañado ―si no causado― por un bienestar alimenticio) cuando llegue al mundo mágico. La idea se podría expresar simplistamente con la ecuación Harry en el mundo muggle = mala comida; Harry en el mundo mágico9 = excelente comida.

  1. Harry en el tren

La escena en la que Harry se encuentra por primera vez en el Hogwarts Express dice mucho sobre la importancia que la autora da al papel de las comidas en la serie. Tras su primera confrontación con el mundo mágico en compañía de Hagrid, Harry se encuentra solo en el tren que lo ha de llevar al nuevo colegio, y el primer elemento destacado de esa otra realidad que va a conocer son las provisiones con que va equipado el carrito de comida (HP1, p. 101):

…he was ready to buy as many Mars Bars as he could carry ― but the woman didn’t have Mars Bars. What she did have were Bertie Bott’s Every Flavor Beans, Drooble’s Best Blowing Gum, Chocolate Frogs, Pumpkin Pasties, Cauldron Cakes, Licorice Wands, and a number of other strange things Harry had never seen in his life.

Prueba de la mejora del estatus social de Harry en este nuevo mundo mágico es que el niño cuenta con suficiente dinero para comprar de todo, e incluso para compartir con su nuevo amigo, Ron. El almuerzo de Ron, en cambio, un prosaico bocadillo de carne en conserva, queda relegado como ejemplo de un mundo del que Harry se desliga rápidamente (HP1, p. 102):

…(the sandwiches lay forgotten).

  1. Las cenas de Hogwarts

Una vez en el colegio, las abundantes cenas de Hogwarts son otra prueba de que la llegada de Harry al mundo mágico se encuentra marcada por la abundancia y sabrosura de las buenas comidas (HP1, p. 123): carne asada, pollo asado, chuletas de cerdo y de ternera, salchichas, tocino y filetes, patatas cocidas, asadas y fritas, pudín, guisantes, zanahorias, salsa de carne, salsa de tomate, bombones de menta…

He had never seen so many things he liked to eat on one table: roast beef, roast chicken, pork chops and lamb chops, sausages, bacon and steak, boiled potatoes, roast potatoes, fries, Yorkshire pudding, peas, carrots, gravy, ketchup, and, for some strange reason, peppermint humbugs.

Y justo a continuación se refuerza nuevamente la idea de que la vida entre muggles había implicado hasta entonces para Harry escasez de comida. Queda patente la idea de que esa falta de comida repercutió en su falta de desarrollo físico y de madurez como persona:

The Dursleys had never exactly starved Harry, but he’d never been allowed to eat as much as he liked. Dudley had always taken anything that Harry really wanted, even if it made him sick.

Una vez terminados los primeros platos, la autora dedica unas líneas a la morosa enumeración de los postres (HP1, p. 125): helados, pasteles de manzana, tartas de melaza, relámpagos de chocolate, rosquillas de mermelada, bizcochos borrachos, fresas, jalea, arroz con leche…

Blocks of ice cream in every flavor you could think of apple, pies, treacle tarts, chocolate éclairs and jam doughnuts, trifle, strawberries, Jell-O, rice pudding…

Otros detalles que subrayan adicionalmente la importancia de la comida colegial desde esa primera noche en Hogwarts son la escena con el fantasma Nick Casi Decapitado10 y la mención del bienestar físico que provocan el estómago lleno y la sensación de saciedad.11 Una vez cenado y satisfecho, la nueva vida de Harry Potter como colegial de Hogwarts ya puede empezar.

  1. Los desayunos

La mesa del desayuno es un importante lugar donde en todos los volúmenes de la serie se producirán eventos importantes y conversaciones de interés. Allí es donde también se recibe el correo. Los desayunos parecen mantenerse dentro de la tradición británica y los componentes que se mencionan en el primer libro son muy clásicos (HP1, p. 135): cereales, mermelada, azúcar…

…Harry asked Ron as he poured sugar on his porridge.

This morning, however, she fluttered down between the marmalade and the sugar bowl and dropped a note onto Harry’s plate.

Los mismos compañeros de Harry parecen reconocer la importancia de comer bien antes de un acontecimiento significativo. Así ocurre durante el desayuno previo al partido de quidditch (HP1, pp. 183-184):

The next morning dawned very bright and cold. The Great Hall was full of the delicious smell of fried sausages and the cheerful chatter of everyone looking forward to a good Quidditch match.

"You’ve got to eat some breakfast."

"I don’t want anything."

"Just a bit of toast," wheedled Hermione.

"I am not hungry."

"Harry, you need your strength," said Seamus Finnigan. "Seekers are always the ones who get clobbered by the other team."

"Thanks, Seamus," said Harry, watching Seamus pile ketchup on his sausages.

  1. Invitaciones de Hagrid

Las reuniones con Hagrid, que también se cuentan entre los puntos clave de la narrativa en la serie, suelen estar vinculadas a meriendas y tés (HP1, pp. 140 y 192):

The rock cakes were shapeless lumps with raisins that almost broke their teeth…

  1. Las cenas

La autora no desaprovecha la oportunidad de mencionar lo que se come a la hora de cenar: carne y el sempiterno y sorprendente pastel de riñón que ya conocíamos de las aventuras de Los Cinco (HP1, p. 152):

Ron had a piece of steak and kidney pie halfway to his mouth…

  1. Las comidas festivas: Halloween y Navidad

En fiestas destacadas como estas, la descripción de las comidas, subrayada por la importancia del aroma, suele ser aún más minuciosa. Como platos típicos de esa época del año destacan las calabazas y las patatas asadas (HP1, pp. 170 y 172):

On Halloween morning they woke to the delicious smell of baking pumpkin wafting through the corridors.

The feast appeared suddenly on the golden plates, as it had at the start-of-term banquet. Harry was just helping himself to a baked potato…

En el tiempo libre, Harry y Ron no solamente charlan, juegan o buscan información en la biblioteca, sino que también se preparan comida en el fuego de la chimenea de la sala común: pan, buñuelos y melcochas (HP1, p. 199):

They sat by the hour eating anything they could spear on a toasting fork ― bread, English muffins, marshmallows ―and plotting…

La descripción de la comida navideña ocupa, como es de esperar, un destacado lugar en la iconografía culinaria harrypottera. El original se traduce en la versión española como pavos asados, patatas cocidas y asadas, soperas llenas de guisantes con mantequilla, recipientes de plata con una grasa riquísima y salsa de moras, y muchos huevos sorpresa esparcidos por las mesas.

Harry had never in all his life had such a Christmas dinner. A hundred fat, roast turkeys; mountains of roast and boiled potatoes; platters of chipolatas: tureens of buttered peas, silver boats of thick, rich gravy and cranberry sauce ― and stacks of wizard crackers every few feet along the table.

Y el disfrute se prolonga en la merienda de Navidad en la sala común, que consiste en un té a base de bocadillos de pavo, buñuelos, bizcocho borracho y pastel de Navidad (HP1, p. 204):

After a meal of turkey sandwiches, crumpets, trifle, and Christmas cake, everyone felt too full and sleepy to do much before bed…

IV. La comida, elemento de enlace a otras acciones

La descripción anterior es la última mención a comidas que se hace en el volumen 1 de las aventuras de Harry Potter. Más de cien páginas siguen, pero la narración está ya encauzada. Por eso considero que las menciones a la comida, que con tanta frecuencia habían salpicado la narración hasta este momento, sirvieron de enlace para introducir otras acciones. Conforme se avanza en el libro y Harry ha conseguido una estabilidad, el protagonismo de las comidas decrece y se obvia cualquier mención posterior, incluso cuando la acción se desarrolla en el comedor de Hogwarts (p. ej., durante la cena de final de curso).

Conclusiones

Queda ilustrado arriba el hecho de que las descripciones culinarias morosas tienen un papel importante en el primer libro de la saga de Harry Potter. La supuesta satisfacción/potencia/energía que proporciona una buena alimentación actúa en ese libro como fuerza impulsora que acompaña muchos momentos de la acción y que perfila e incluso condiciona la actuación y la actitud de los personajes, con un efecto al que podríamos llamar la magia de la comida.

En entregas posteriores de la saga de Harry Potter, el papel de la comida sigue siendo destacado, tanto en el ámbito muggle (los eventos en casa de los Dursley están claramente enmarcados en reuniones domésticas y en comidas con invitados) como en el entorno mágico (la cocina de la señora Weasley). La acción se mueve con frecuencia impulsada a lo largo de un hilo conductor hilvanado con la presencia de comida (la tarta con la que Dobby desencadena una serie de acontecimientos en HP2) o con la ausencia de la misma (la dieta de Dudley, la falta de comida durante la peregrinación de los tres amigos en HP7). El papel de los dulces mágicos y los pubs y cafés adquiere aún mayor relevancia a partir de HP3 y las excursiones al pueblo de Hogsmeade.

Merecería la pena, por tanto, hacer un análisis detallado para sacar conclusiones claras sobre la importancia que parece tener la comida como cuña y elemento de acción en la saga completa de Harry Potter.

Cabe preguntarse si esa idea de que el organismo bien alimentado es más feliz y está mucho mejor preparado para vivir aventuras que el hambriento es un mensaje frecuente en otras obras de literatura infantil y juvenil británica, y si el hecho de que se enumeren y describan tan minuciosamente las comidas que los héroes disfrutan lleva aparejado alguna intención formativa o de adoctrinamiento. ¿Se quiere educar así a los chicos sobre la importancia de la buena alimentación, o se trata de un simple recurso literario para reflejar la importancia que el buen yantar tiene para los británicos?

Bibliografía sobre la comida en Harry Potter

  1. Versiones del primer libro de la serie de Harry Potter (HP1) utilizadas (las referencias marcadas en el artículo se refieren siempre a la versión original en inglés):
    1. Rowling, J. K. Harry Potter and the Sorcerer’s Stone. Primera edición para Estados Unidos. Nueva York: Scholastic Press, 1998. ISBN 0-590-35340-3.
    2. Rowling, J. K. Harry Potter y la piedra filosofal. 25.ª edición. Barcelona: Editorial Salamandra, 2001. ISBN 84-7888-445-9. (Traducción de Alicia Dellepiane).
  2. Referencias literarias online
    1. Bronte, Charlotte. Jane Eyre. Capítulo 5 (en el que se aprecia la mala calidad de la escasa comida que reciben las pupilas del internado)
    2. Dickens, Charles. Oliver Twist. Capítulo 2 (en el que un Oliver hambriento pide más comida al bruto que lo tiene en pupilaje)
  3. Enlaces curiosos relacionados con la comida en la saga de Harry Potter (consultados a 20 de febrero de 2016):
    1. Comedores y lugares donde se come en HP1
    2. Comidas mencionadas en HP1
    3. La comida en el mundo de Harry Potter
    4. Ocho mágicos y extraños alimentos del mundo de Harry Potter
    5. Imágenes de algunas comidas de las que aparecen en Harry Potter
    6. Relación de comidas mágicas en todos los libros de la saga

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1 En este artículo he utilizado la versión estadounidense de la obra, Harry Potter and the Sorcerer΄s Stone, cuyo título difiere del título original en inglés británico: Harry Potter and the Philosopher΄s Stone.

2 Las series «Seis primos» y «La granja», por ejemplo.

3 La primera de las historias cortas de Guillermo, de Richmal Crompton, publicada en 1919, se titulaba Rice Mould Pudding.

4 Capítulo 2: «Child as he was, he was desperate with hunger, and reckless with misery. He rose from the table; and advancing to the master, basin and spoon in hand, said: somewhat alarmed at his own temerity: ‘Please, sir, I want some more.’». Ver bibliografía.

5 Capítulo 5: «Ravenous, and now very faint, I devoured a spoonful or two of my portion without thinking of its taste; but the first edge of hunger blunted, I perceived I had got in hand a nauseous mess; burnt porridge is almost as bad as rotten potatoes; famine itself soon sickens over it. The spoons were moved slowly: I saw each girl taste her food and try to swallow it; but in most cases the effort was soon relinquished. Breakfast was over, and none had breakfasted». Ver bibliografía.

6 «The Dursleys had never exactly starved Harry, but he’d never been allowed to eat as much as he liked. Dudley had always taken anything that Harry really wanted, even if it made him sick». HP1, capítulo 7, p. 123.

7 «A lemon drop. They’re a kind of Muggle sweet. I’m rather fond of». HP1. p. 10.

8 «He had lived with the Dursleys ten years, ten miserable years…», HP1, p. 29.

9 La mejora en las comidas de Harry no se limita a su vida en Hogwarts: en entregas posteriores de la serie, cuando esté en casa de su amigo Ron, o incluso en su propia casa en vacaciones, tendrá a su disposición buena comida. La escasez de alimentos y el hambre solo se vuelven a poner de manifiesto, con gran intensidad, en el último libro de la serie, en el que la falta de comida también viene aparejada con un ambiente triste y sórdido entre los tres protagonistas (HP7).

10 «That does look good», said the ghost in the ruff sadly, watching Harry cut up his steak.
«Can’t you ―?»
«I haven’t eaten for nearly four hundred years,» said the ghost. (HP1, p 123).

11 Harry, who was starting to feel warm and sleepy… (HP1, p. 126).

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