La Linterna del Traductor
Vena literaria

Exhibit 1

Pilar Ramírez Tello
Pilar Ramírez Tello
Pilar Ramírez Tello es traductora de inglés a español, especializada en narrativa juvenil, ciencia-ficción, fantasía y terror. Se dedica a la traducción a tiempo completo desde 2001, después de licenciarse en Traducción e Interpretación por la Universidad de Granada y hacer un máster en Traducción Literaria en Binghamton University-SUNY (EE. UU.). Ha traducido más de ochenta libros para editoriales como Nocturna, RBA o Penguin Random House; entre ellos, la trilogía de Los juegos del hambre, de Suzanne Collins, y la serie Divergente, de Veronica Roth. Fue elegida como representante española para el premio a mejor traductor de la European Science Fiction Society en el año 2016.

Jamás pensé que acabaría siendo la mala de la película. Siempre he sido dócil, buena, responsable, fiel a mis singularidades y mis principios, pero acomodaticia. De las que obedecían a sus padres, estudiaban, terminaban sus deberes y se labraban un futuro.

Y el futuro llegó, de hecho, y el trabajo dio sus frutos (eran otros tiempos), y seguí siendo una persona responsable y trabajadora. Mi vida era feliz sin llegar a exultante, imagino que como la de mucha gente. Plana. Cerrada. Apática.

Así que cuando llegó el momento de elegir, de traicionar, lo hice, y me sorprendió lo fácil que era. La chica buena, la pareja perfecta, el orgullo de su familia. Me resistí porque la irrealidad de que aquella fuera yo me desconcertaba, no porque, en el fondo, no estuviera decidido desde el principio. Engañar a quien nunca te ha hecho mal. Sin arrepentirte (entonces).

Todo lo demás fue mucho más complicado y doloroso. Como arrancarme un pedazo de mí misma, supongo que por algún poso de chica buena que me quedara dentro. Llevarse por delante la vida de tanta gente es como un terremoto de consecuencias imprevistas, y sigues sufriendo las réplicas durante años. Puede que para siempre.

Así que ahora soy la mala de la película, lo somos los dos, y qué complicado es serlo cuando al final descubres que no tienes madera de villana, que ninguno de los dos la tiene, y que es difícil vivir el presente cuando te lastra el pasado y te aterra el futuro. Sin embargo, lo acepto con pura penitencia cristiana. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Amén.

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