24 enero 2022
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Retos presentes y futuros de Asetrad: entrevista a Laura Solana, nueva presidenta de Asetrad

¡Estamos de enhorabuena! En el año en que Asetrad alcanza la mayoría de edad, también estrena Junta Directiva y presidenta. Si en el número anterior despedíamos a María Galán con una entrevista retrospectiva sobre su paso por las filas junteras de la asociación, en este nos gustaría dar la bienvenida a Laura Solana Garzón, que el pasado mes de mayo asumió el reto y el compromiso de estar a la cabeza de una Asetrad que sigue creciendo, no solo en número de socios, sino también en la complejidad e intensidad de su gestión.

Entraste en la Junta Directiva en 2019 como vocal de Comunicación y, en tu segunda legislatura, has asumido la presidencia. ¿Te has encontrado con muchas diferencias entre los dos cargos hasta ahora? ¿Cómo te enfrentas a este desafío?

Cada cargo es distinto y supongo que es normal enfrentarse a tareas y responsabilidades muy diferentes.

A mí, el paso por la Vocalía de Comunicación me ha transformado. Ha sido muy gratificante y creo que me ha permitido dar rienda suelta a una parte de mí que tenía muy contenida, como trabajar con visión estratégica o poder innovar para algunas cosas. Además, el hecho de trabajar en tándem con otra vocal y poder repartir la carga más fácilmente hacía que la labor me resultase más llevadera.

Concretamente, la presidencia tiene una labor representativa de mucho peso y es muy visible. Cuando parte de lo que haces te expone e implica medir mucho los pasos y las palabras, inevitablemente tiendes a revisarte más y a ser cauta. Y no es algo que me salga natural, porque soy una persona espontánea. No sé. Creo que, en ese sentido, es un cargo un tanto desagradecido porque, al ser el trabajo que más se ve, siempre habrá a quien le gustes y a quien no. Es algo inevitable y hay que aprender a lidiar con ello.

Es bueno que en las juntas haya mucha comunicación y transparencia, tanto interna como con los socios.

Por eso es bueno que en las juntas haya mucha comunicación y transparencia, tanto interna como con los socios: exponer bien las cosas que se hacen, quién las hace y por qué se hacen. Creo que en esta Junta Directiva tenemos un buen sistema de trabajo en este sentido y desde el principio ha habido consenso en visibilizar bien lo que hay entre manos. La verdad es que yo me siento muy arropada y respaldada, tengo espacio para devolver el cariño y sigo ilusionadísima a la hora de trabajar. En gran parte, se debe a que veo lo mucho que trabajan las compañeras.

¿Cómo valoras el punto actual en el que se encuentra Asetrad?

Llegué a la junta en 2019, con una asociación en la senda hacia la profesionalización bastante avanzada. Creo que estamos rozando un punto de inflexión que se inició hace ya unos años, un par de juntas antes de esta, y en el que la asociación ha apostado por externalizar y profesionalizar ciertos servicios que antes recaían en los junteros y en las comisiones.

Sin duda, la participación de los socios es la vida de Asetrad, por lo que fomentarla es necesario siempre.

Sin duda, la participación de los socios es la vida de Asetrad, por lo que fomentarla es necesario siempre. Sin embargo, por la magnitud que ha adquirido la asociación y las necesidades internas que tiene, también es necesario recurrir a profesionales de otros sectores para impulsar proyectos y seguir creciendo. Por muy buena voluntad que tengamos todos, y aunque cada socio tenga habilidades X y puntos fuertes para hacer Y, marca mucho la diferencia cuando una web, un diseño, una consulta jurídica (no solo para las personas asociadas, sino casi más para la junta, que cada vez tiene que adaptarse a contextos más cambiantes y complejos) y un largo etcétera lo proveen profesionales de sus respectivos campos. Si lo piensas, resulta paradójico que nos pasemos la vida esforzándonos en explicarles a nuestros clientes que acudan a los profesionales y no dejen en manos de aficionados su comunicación multilingüe, y luego seamos los primeros que nos creamos que valemos para un roto o para un descosido, aunque no sea nuestro campo profesional de trabajo.

Por otro lado, también creo que ha habido cierta oxigenación y que se está pasando el testigo a caras nuevas (personas no tan veteranas, gente que no ha participado en la vida de Asetrad hasta ahora). Y eso es bueno. Muchos pilares ya se han apuntalado; es digno de admiración lo que cada junta ha logrado, porque la verdad es que empezar de cero es arduo y, en muchas ocasiones, poco agradecido, y ahora se puede trabajar pensando en un horizonte más a largo plazo.

Desde tu punto de vista, ¿a qué retos se enfrenta la actual Junta Directiva de Asetrad?

Básicamente, yo los resumiría en tres: participación, recursos y promoción profesional.

Sospecho que uno de nuestros retos (aunque no lo hayamos definido como tal) es conseguir que haya mayores niveles de participación internos.

Precisamente en relación con lo que estaba diciendo antes, sospecho que uno de nuestros retos (aunque no lo hayamos definido como tal) es conseguir que haya mayores niveles de participación internos. Aunque me imagino que esto no es nuevo de esta junta, ni de la anterior, en la que también estuve, creo que es uno de los grandes problemas del mundo asociativo. Es la pescadilla que se muerde la cola; cuando hay que organizar cualquier cosa, al final se acaba contando siempre con las mismas personas. Y lo ideal es que la cosa funcione al revés: que los proyectos no surjan solo de la junta, sino a iniciativa de los socios (recursos como ASISTRAD y la guía de posedición para profesionales, dos ejemplos bastante recientes y superexitosos) y que, conforme los socios presenten propuestas y las lleven a término, la junta pueda contar con una base mayor de manos voluntarias siempre dispuestas y tire con regularidad de más gente y de perfiles más variados para organizar cosas y sacar adelante los proyectos. Al fin y al cabo, si los perfiles que participan son variados, la asociación y su vida serán diversas. Eso es sano y necesario para todos. Además, me parece que es una excelente manera de hacer honor y gala de esa heterogeneidad que decimos tener en la asociación.

En Asetrad, detrás de cada ejercicio asociativo, por pequeño que parezca, hay muchas horas de dedicación voluntarias, no pagadas.

Asetrad no es un sindicato, un colegio, ni tampoco una patronal de empresas en donde pagas por unos servicios y hay una estructura profesionalizada detrás de esos servicios. En Asetrad, detrás de cada ejercicio asociativo, por pequeño que parezca, hay muchas horas de dedicación voluntarias, no pagadas, única y exclusivamente por amor a la causa, a un gremio, a un colectivo, a unos compañeros de profesión. Esas horas que redundan en proyectos (a veces equivocados, a veces acertados) son horas que alguien ha dejado de dedicar a su trabajo, a su familia, a sus hijos y a sus aficiones para dárselo generosamente a Asetrad (y consecuentemente, al conjunto del gremio). El otro día lo resumió muy bien una de nosotras en una reunión de junta, que comentaba que deberíamos empezar a hacer campaña con el eslogan «No te plantees qué puede hacer Asetrad por ti, sino qué puedes hacer tú por Asetrad».

Por otro lado, creo que otro de los retos que tenemos por delante es aprender a optimizar los recursos de la asociación. Crecer está muy bien, pero también hay que saber el lugar que ocupa todo y en qué medida hacerlo. Si bien es cierto que se pueden hacer muchas cosas y tenemos capacidad para ello (hay cosas que siempre faltan y es bueno aspirar a conseguirlas, pero ya llegarán), hay que sentar bien las bases para que esos recursos (personal, herramientas, sede, socios, junteros, etc.) funcionen solos, es decir, con la maquinaria bien engrasada, con apoyo y confianza, sin microgestión constante y con cierto margen para el error.

Y, por último, seguir apostando por la promoción profesional. Me refiero a, por ejemplo, llevar el experimento de la Feria del Libro mucho más allá. La Feria del Libro no solo es festejo y vida asociativa. También es una oportunidad de estar en plena calle y participar en primera línea de algo tan grande como hablar con nuestros interlocutores (editoriales, instituciones, autores y lectores). A mí me gustaría que Asetrad consiguiese trasladar ese formato y ese experimento a otras ferias sectoriales, a otras ciudades y con otros interlocutores.

¿Qué le dirías a alguien que no sabe si unirse o no a esas filas de manos voluntarias de Asetrad que son tan necesarias para el buen funcionamiento de la asociación?

Si alguien que está leyéndonos se está planteando dar un paso al frente para formar parte de una junta, de una comisión o de un grupo de trabajo, le diría: «Vas a aprender, te vamos a arropar, vas a tener que trabajar con unas normas, tu aportación va a redundar en ti, en mí, en el resto del equipo y en Asetrad primero. Verás y obtendrás resultados, experiencia, conocerás gente, mundo, saldrás de tu zona de confort y te satisfará».

Sin duda, y desde mi experiencia, es un proceso bonito: asociarte, animarte en algún momento a participar en algo (por tonto que pueda parecer), conocer gente, meterte en una comisión o en un grupo de trabajo (o crearlo tú) y, luego, si los ánimos no han decaído, entrar en una junta. Hay más ciclos en la vida asociativa, por supuesto, pero este que describo es un buen ejemplo de experiencia asociativa satisfactoria, tanto para uno mismo como para la asociación en sí.

Creo que participar en la vida asociativa nos aporta un buen equilibrio a todas las personas que trabajamos por cuenta propia.

Creo que participar en la vida asociativa nos aporta un buen equilibrio a todas las personas que trabajamos por cuenta propia. Como autónoma, eres la mujer orquesta: todo te lo guisas, todo te lo comes. Sin embargo, en una organización hay un arnés que te sujeta, del que puedes nutrirte y al que puedes a la vez retroalimentar, donde nunca estás sola y casi siempre se trabaja en equipo. No digo que algunas de estas cosas —siguiendo con el discurso en femenino— no se den en la vida de una trabajadora autónoma, pero la carga es algo más pesada y muy solitaria. Entrar en la Junta Directiva —ya en la comisión lo atisbé— me ha permitido volver a experimentar todo eso que echaba de menos de cuando trabajaba por cuenta ajena (trabajar bajo un paraguas organizativo, con estructura, con procedimientos, con objetivos, con más gente), pero sin la parte que no me gustaba de trabajar para otros, sino regirme conforme a unos valores y a unos objetivos que comparto, que son en parte míos, que redundan en el colectivo, los marca el colectivo y benefician única y exclusivamente al colectivo. A mi gremio. A mis iguales. No a un particular, socio, propietario o accionista.

Laura, como una de las personas que trabajaron en el cambio de imagen de Asetrad y la nueva estrategia de comunicación, ¿crees que este es un ámbito en el que la asociación tiene que seguir trabajando? ¿Cómo crees que una buena comunicación asociativa nos puede beneficiar individual y colectivamente?

Laura sostiene en sus brazos dos cachorros de perro.

El mandato de ese cambio llegó mucho antes de que yo empezase a involucrarme en la asociación. Cuando me uní a la extinta Comisión de Imagen de Marca ya había mucho camino andado. De hecho, llegué en una fase intermedia, casi la última, de ejecución. Luego, una vez en la junta, desde la Vocalía de Comunicación, me encargué de la implantación, de parte de la puesta en marcha.

Personalmente, la imagen de marca es un tema que me apasiona. Y además soy una convencida sin remedio de que el reconocimiento y la comprensión de nuestras profesiones —lo cual mejorará las condiciones de nuestro trabajo— pasa inexorablemente por que Asetrad cuente con una imagen que traslade y transmita profesionalidad. Estoy convencida de que una de las labores de Asetrad consiste en hacer marca e implantar en el imaginario colectivo una serie de mensajes para que la reputación de nuestras profesiones cale, permee y trascienda en los sectores, las industrias (públicas y privadas) que finalmente contratan los servicios de cada profesional o pequeña empresa que pertenece a Asetrad.

Tenemos que dirigir nuestra comunicación hacia terceros, hacia interlocutores ajenos a nuestra realidad.

Me parece que llevamos muchísimo tiempo hablando para nosotros, de nosotros y con nosotros, y tendemos siempre a seguir así. Eso está muy bien, tiene sentido, y hasta cierto punto es tremendamente necesario, pero hay que ir más allá. Tenemos que dirigir nuestra comunicación hacia terceros, hacia interlocutores ajenos a nuestra realidad, a quienes les importan poco nuestras penas diarias (porque también tienen las suyas, y con esas ya son suficientes), pero a los que debemos dirigirnos como iguales. Y eso pasa por utilizar una estrategia y una comunicación que, aunque no sean parte de nuestro ADN y puede incluso resultarnos impostada, forma parte del juego.

Creo que ahora ya tenemos las patas y el tablero de la mesa, y también hemos trabajado en afinar las instrucciones de montaje. Ahora hay que armar la mesa, poner los platos y sentarnos a comer. Con una imagen de marca que tiene carácter y cuerpo, que es más acorde a nuestros tiempos y más similar a la del resto de los actores del mercado, podemos empezar a invitar a gente a charlar con nosotros, sentarnos en otras mesas también a escuchar, a protestar, a apoyar, a dar guerra. Quizá ahora toque accionar toda esa maquinaria que la imagen de marca nos facilita y empezar a trazar estrategias de presión, estrategias institucionales, estrategias para crear sinergias que sean a largo plazo y que sigan en la senda de buscar dignidad para nuestras profesiones y buenas condiciones.

¿Qué te gustaría que la actual Junta Directiva consiguiese para Asetrad en los dos próximos años?

Para empezar, me gustaría que esta junta mantuviese la buena sintonía que hemos tenido hasta ahora. Creo que esta es una junta reposada y muy trabajadora, en la que hemos encajado bien y primamos el buen ánimo y el buen humor interno por nuestra propia salud mental. Además, queremos estar presentes para todas las personas que forman parte de Asetrad y estar cerca de ellas, y contamos con que nos equivocaremos, pero no por ello dejaremos de intentarlo. Encontrar un equilibrio sano y resignarse a que haya ciertas cosas que van a suceder porque no se pueden evitar es un buen punto de partida para mantener el espíritu optimista, creo yo, dentro de una junta directiva.

Este equipo también tendrá que organizar un congreso en 2023 que esté a la altura de los que organizaron otros compañeros en el pasado.

Y yendo a lo concreto, diría que esta junta debería poder sacar adelante el grandísimo objetivo de cambiar la web de Asetrad; terminar de alicatar varios proyectos que se pusieron en marcha hace ya tiempo, como la imagen de marca, el nuevo rumbo que ha tomado la Vocalía de Formación, la profesionalización de algunas tareas, como he mencionado antes, y pasarles a los siguientes que lleguen un testigo, también institucional y de colaboración con otras entidades, más cimentado, más protocolizado, mejor documentado, más «fácil», me atrevería a decir. Este equipo también tendrá que organizar un congreso en 2023 que esté a la altura de los que organizaron otros compañeros en el pasado, mantener las cuentas sanas por el bien de la asociación y de los que vengan después, continuar en la senda de la profesionalización asociativa y seguir empujando el ritmo de nuevas afiliaciones. Porque cuantos más estemos asociados, mejor informados estaremos, más calidad tendrán nuestros servicios, podremos negociar mejores condiciones a nivel particular cada uno de nosotros y nos encontraremos muchísimo más asesorados y arropados. Seremos más fuertes, tanto a nivel colectivo como particular.

Como veis, muchísimo trabajo, muy poco tiempo y poquitas manos. ¿Quién se anima?

Integrantes de la Junta Directiva de Asetrad 2021-2023

La nueva junta que asumió funciones el 24 de mayo estaba formada por siete personas: Adriana, Concha, Empar, Isabel, Judith, Laura y Reyes. En septiembre se incorporaron Elisa y José Manuel, y el último fichaje fue Alejandra, en octubre. En nuestra web podéis ver quiénes son las nueve personas que, junto a Laura Solana, forman parte de la actual Junta Directiva de Asetrad, así como sus trayectorias profesionales.

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Trabaja en el sector de la traducción y la localización desde hace más de ocho años, donde ejerce como traductora e intérprete de inglés y francés a español, especializada en campos como el derecho y el turismo. Además, ha impartido clases de Traducción Jurada en el Grado de Traducción e Interpretación de la Universidad Internacional de Valencia. Es licenciada en Traducción e Interpretación (Universidad Pontificia Comillas, 2011) y máster en Práctica Jurídica (Instituto Superior de Derecho y Economía, 2016). Socia de Asetrad desde 2012, formó parte de la Comisión de Imagen de Marca de 2018 a 2019, de la Vocalía de Comunicación Externa de 2019 a 2021 y, desde mayo de 2021, preside la asociación.

Laura Solana Garzón
Trabaja en el sector de la traducción y la localización desde hace más de ocho años, donde ejerce como traductora e intérprete de inglés y francés a español, especializada en campos como el derecho y el turismo. Además, ha impartido clases de Traducción Jurada en el Grado de Traducción e Interpretación de la Universidad Internacional de Valencia. Es licenciada en Traducción e Interpretación (Universidad Pontificia Comillas, 2011) y máster en Práctica Jurídica (Instituto Superior de Derecho y Economía, 2016). Socia de Asetrad desde 2012, formó parte de la Comisión de Imagen de Marca de 2018 a 2019, de la Vocalía de Comunicación Externa de 2019 a 2021 y, desde mayo de 2021, preside la asociación.

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