En el otoño de 2025 dio comienzo la décima edición del programa de mentorías de Asetrad. Las autoras de este artículo escrito a cuatro manos, por distintos motivos y con trayectorias vitales completamente separadas, tomamos la decisión de presentar nuestra candidatura como mentorandas. El destino y el equipo organizador de esta iniciativa nos asignaron a la misma mentora, Marcella Bracco. Desde entonces, hemos recorrido juntas un camino lleno de aprendizajes, que presentamos en el siguiente artículo desde dos prismas complementarios para inspirar a futuros mentores y mentorandos. Al final, hacemos una reflexión conjunta sobre nuestra positiva experiencia.
La experiencia de Elena: ¿Y ahora, qué?
Un espacio seguro de apoyo intergeneracional como guía ante un mercado laboral sin manual de instrucciones
Al principio de mi carrera profesional como intérprete autónoma, las mentorías han representado un espacio seguro de apoyo intergeneracional para reflexionar sobre la profesión y un mercado laboral incierto. En este artículo, presento las mentorías de Asetrad como una plataforma enriquecedora que me ha brindado la oportunidad de descubrir otras dimensiones del oficio; entre ellas, la importancia de adoptar un enfoque único, el compañerismo o el uso profesional de las redes sociales.
Sin duda, me estaba esforzando: (…) Sin embargo, las situaciones más bien ligadas a la competencia profesional se me quedaban grandes; no era una cuestión de tener paciencia.
Elena
Después de completar mi formación académica en interpretación de conferencias y de dar mis primeros pasos en la industria, me encontraba cargada de ideas y motivación para llegar a alcanzar una cierta estabilidad. Sin embargo, me topé con un mercado un tanto estancado y mi ilusión quedó frustrada parcialmente ante la falta de resultados en lo inmediato y el clima pesimista instalado desde hace tiempo en nuestro gremio. Sin duda, me estaba esforzando: trabajé mi imagen de marca; me sumergí en la búsqueda de clientes y agencias, y seguí formándome en el ámbito institucional. Sin embargo, las situaciones más bien ligadas a la competencia profesional se me quedaban grandes; no era una cuestión de tener paciencia.

Anteriormente, en mi etapa formativa, me habían apoyado con talleres y materiales específicos dedicados a aprender cómo gestionar estos interrogantes, o al menos los más comunes. A pesar de ello, el mundo profesional me puso frente a frente con una realidad patente: en un encargo intervienen más variables de las que me podía haber llegado a imaginar, su gestión es una parte fundamental de nuestra profesión y, sobre todo, no hay una única respuesta correcta, ni un manual de instrucciones que se aplique en todos los casos. Precisamente en ese momento, descubrí el programa de mentorías de Asetrad. Pensé que se trataba de una oportunidad de oro para resolver todas aquellas dudas que no era capaz de responder por mí misma.
Un 17 de noviembre, me embarqué en esta aventura. Fue entonces cuando me presenté al primer encuentro en línea con mi mentora y mi compañera mentoranda con el diagnóstico bastante claro. Muy pronto, la experiencia y carácter comprensivo de Marcella y la simpatía de Aurora me permitieron sentirme en confianza y plantear mis preguntas sin miedo al juicio. En este espacio seguro, donde solo tenía cabida el crecimiento, desarrollamos debates de todo tipo. En este artículo, relataré mis principales aprendizajes.
Una parte importante de mi frustración se concentraba en la dificultad para negociar, desde las tarifas hasta las condiciones, por la falta de confianza en mi enfoque.
Elena
En primer lugar, una parte importante de mi frustración se concentraba en la dificultad para negociar, desde las tarifas hasta las condiciones, por la falta de confianza en mi enfoque. Por una parte, es cierto que, para identificar los factores a considerar para hacer una propuesta de servicio, la experiencia es una gran ventaja. Los intercambios con Marcella y Aurora me resultaron de gran ayuda para engrosar mi bagaje. Adicionalmente, las mentorías me han aportado la seguridad que me faltaba como profesional para poder gestionar las negociaciones con confianza. Concretamente, en una de nuestras charlas, surgió un enfoque que para mí fue transformador, y es que no hay una sola manera de negociar, pero sí hay una sola manera de negociar que refleje el tipo de profesional que es una. De esta manera, en el transcurso de las mentorías, he adaptado la mentalidad con la que abordo mi trabajo. Asimismo, he constatado la importancia de anticiparse a estas situaciones, conocerse como profesional y tener muy claros los servicios ofertados, para que, a la hora de hacer una propuesta, las dudas no tengan lugar.
Para tejer estas redes, existen alternativas muy amenas, como acudir a encuentros con personas de intereses afines y crear vínculos auténticos que se mantengan en el tiempo.
Elena
Otro punto que ha articulado nuestra mentoría es la relevancia del compañerismo. Como me ha ocurrido con otros profesionales con los que he coincidido en encuentros de Asetrad, Marcella hizo hincapié en la importancia de las conexiones profesionales profundas para la búsqueda de encargos. He descubierto que hay vida más allá de las invitaciones virtuales de conexión aleatorias con las que nunca me he identificado. Para tejer estas redes, existen alternativas muy amenas, como acudir a encuentros con personas de intereses afines y crear vínculos auténticos que se mantengan en el tiempo. Para ello, es importante escuchar a quien está en frente y reflexionar sobre sus intereses con el único fin de entablar conversaciones mutuamente estimulantes. Además, es una manera de conocer las inquietudes de otros profesionales y construir un perfil profesional en el plano virtual adaptado para lograr un mayor alcance, también en las redes sociales.

Por último, la principal lección de esta experiencia se centra justamente en el uso profesional de las redes como herramienta para desarrollar una estrategia comunicativa. Si me hubieran dicho esto en noviembre, no lo hubiera creído. Durante las mentorías, hemos creado una plataforma de intercambio intergeneracional en la que cada una de nosotras ha compartido su percepción del contenido que se muestra en las redes sociales de uso profesional. A partir de esta reflexión colectiva, hemos aprendido a identificar claramente nuestro propósito y audiencia objetivo cuando publicamos y, basándonos en ello, a decidir cómo proceder para que nuestra comunicación tenga un sentido y no sea simplemente un post desprovisto de contenido.
Gracias a esta experiencia, he encontrado esa satisfacción profesional que me faltaba; he conocido a grandes profesionales, Marcella y Aurora, con las que establecer una conexión profunda.
Elena
Por todo ello, gracias a esta experiencia, he encontrado esa satisfacción profesional que me faltaba; he conocido a grandes profesionales, Marcella y Aurora, con las que establecer una conexión profunda, que ha merecido la pena, y he implementado cambios en la manera de gestionar todos los ámbitos relativos a mi profesión. La mentoría ha llegado a su fin, pero nuestro grupo seguirá activo. Quizá quien lea este artículo se encuentre en otro punto de su carrera profesional, quizá no se identifique con las dificultades que he mencionado, pero estoy segura de que la experiencia de las mentorías, de un lado, o del otro, le resultará enriquecedora.
La experiencia de Aurora: Entre cielo y tierra
Más allá de los inicios: El faro de las mentorías en un mercado en transformación.
Tras un año compaginando mi trabajo a treinta mil pies con mi labor en la cabina de interpretación, las mentorías de Asetrad han sido mi guía para adentrarme un poco más en este oficio apasionante. A continuación, exploro las sinergias entre ambos oficios, desde la toma de decisiones hasta la paciencia, con mi agradecimiento a una comunidad que ofrece nuevas perspectivas y un apoyo humano indispensable para alcanzar la excelencia profesional.
Tras un año compaginando mi trabajo a treinta mil pies con mi labor en la cabina de interpretación, las mentorías de Asetrad han sido mi guía para adentrarme un poco más en este oficio apasionante.
Aurora
Hoy en día, mi vida transcurre en un equilibrio fascinante entre dos mundos que, a simple vista, podrían parecer distantes, pero que comparten un mismo latido: la gestión de la comunicación en entornos críticos. A menudo, mi jornada comienza a diez mil metros de altura, velando por la seguridad y el bienestar de los pasajeros como azafata de vuelo. Otras veces, y desde hace poco más de un año, mis pies se mantienen en la tierra, pero mi mente despega desde otra cabina: la de interpretación. Esta dualidad me ha permitido descubrir que, ya sea con el uniforme de tripulante o con los cascos puestos frente a una consola de interpretación, el núcleo de mi labor es el mismo: actuar como mediadora y asumir una responsabilidad que, en ocasiones, puede ser de importancia vital para que el mensaje llegue correctamente a su destino.
La comparación entre ambas profesiones me resulta inevitable. El símil entre las cabinas no es solo arquitectónico o espacial; es, ante todo, una cuestión de actitud mental.
Aurora
La comparación entre ambas profesiones me resulta inevitable. El símil entre las cabinas no es solo arquitectónico o espacial; es, ante todo, una cuestión de actitud mental. En el avión, debes decidir en segundos cómo actuar ante una emergencia médica o una turbulencia severa. En la cabina de interpretación, la labor es idéntica: elegir en milisegundos el término exacto que capture la intención, el sentido y el vouloir dire del orador. En ambos casos, la profesional debe mostrar una capacidad camaleónica para adaptarse a situaciones cambiantes de manera pertinente, manteniendo la calma cuando el entorno se vuelve incierto o tenso.

Otro rasgo fundamental que he encontrado tanto en el sector aeronáutico como en el lingüístico es la paciencia. Como tripulante, la paciencia es la herramienta con la que gestionas retrasos, esperas interminables y pasajeros difíciles. En mi faceta como intérprete novel, esa misma paciencia ha sido vital para afrontar la curva de aprendizaje tecnológico y la lentitud con la que a veces llegan los primeros encargos. He aprendido que, al igual que no puedes acelerar la llegada de un vuelo contra el viento, tampoco puedes forzar la maduración de una carrera profesional; hay que seguir formándose y esperar el momento adecuado para actuar con criterio. Y ese momento adecuado para mí fue cuando descubrí la iniciativa de las mentorías de Asetrad. Mi enfoque al inscribirme era muy claro: buscaba reforzar mis competencias profesionales de manera global. En un sector donde la inteligencia artificial generativa parece querer dictar las reglas, sentía la necesidad de alejarme del ruido apocalíptico para centrarme en lo que verdaderamente nos hace indispensables: el criterio humano y la especialización.
Dar los primeros pasos en el mercado de la interpretación puede resultar un tanto solitario. Por ello, uno de mis mayores descubrimientos este año ha sido el sentimiento de comunidad que defiende y promueve Asetrad.
Aurora
Dar los primeros pasos en el mercado de la interpretación puede resultar un tanto solitario. Por ello, uno de mis mayores descubrimientos este año ha sido el sentimiento de comunidad que defiende y promueve Asetrad. A través del programa de mentoría en el que participé, sus encuentros anuales, o las reuniones locales, he podido comprobar que nuestra profesión no tiene por qué seguir el estereotipo del aislamiento frente a una pantalla. Participar en estos eventos permite la escucha activa de experiencias de colegas con décadas de trayectoria, cuyas anécdotas y resiliencia ante los cambios tecnológicos son una lección de vida para quienes empezamos. Estos espacios compartidos son fundamentales para reflexionar colectivamente y combatir la ansiedad que a veces genera la incertidumbre del mercado laboral.

En este camino de transición y dualidad, me siento profundamente agradecida por la iniciativa de las mentorías de Asetrad. Este programa ha sido el puente que necesitaba para asentar mis competencias profesionales. Gracias a él, he tenido la fortuna de conocer a dos personas especiales que han transformado mi manera de entender el oficio. Por un lado, mi mentora, cuya generosidad al compartir su saber hacer y sus consejos valiosos me ha brindado una gran ayuda. Por otro lado, la compañera con la que he compartido este proceso, cuya visión y retos similares a los míos me han ofrecido diferentes puntos de vista para plantearme el trabajo de una manera distinta. Esta tríada de aprendizaje me ha enseñado que la mirada ajena, lejos de ser una competencia, es un espejo que enriquece nuestra propia práctica.
El programa de mentorías no es solo una transmisión de conocimientos técnicos; es una plataforma donde el respeto y el diálogo entre diferentes etapas de la carrera profesional aseguran el relevo de la excelencia. La facilidad de gestión por parte de la asociación, con un trato humano y cercano, demuestra que detrás de la estructura administrativa hay personas que creen firmemente en el valor de acompañar a los socios noveles.
Gracias a la mentoría y al apoyo de esta comunidad, hoy vuelo más alto, con el criterio firme y el corazón puesto en cada palabra traducida y en cada pasajero atendido.
Aurora
Al mirar hacia el futuro, me siento preparada para seguir habitando ambas cabinas. He aprendido que ser una profesional excelente implica reivindicar nuestro lugar como mediadores culturales insustituibles. Mi primer año como intérprete autónoma termina con la certeza de que, tanto a diez mil metros de altura como en la mesa de interpretación, lo que verdaderamente importa es la capacidad humana de tender puentes y asegurar la comprensión. Gracias a la mentoría y al apoyo de esta comunidad, hoy vuelo más alto, con el criterio firme y el corazón puesto en cada palabra traducida y en cada pasajero atendido.
En común: ¿Por qué una mentoría compartida?

Si bien al principio el mercado es como encontrarse en tierra de nadie, el programa de mentorías de Asetrad representa el mapa de navegación indispensable para encontrar el camino. Además, nuestra participación en este programa nos ha revelado que este trayecto es mucho más gratificante cuando no se recorre a solas, sino yendo de la mano de otra compañera.
En un sector donde a menudo existe una tendencia a la soledad y la incertidumbre, contar con otra persona que atraviesa tus mismos miedos y retos permite diluir el síndrome del impostor.
Participar en la mentoría junto a otra colega ha sido, sin duda, uno de los aspectos más positivos de la iniciativa. En un sector donde a menudo existe una tendencia a la soledad y la incertidumbre, contar con otra persona que atraviesa tus mismos miedos y retos permite diluir el síndrome del impostor. Asimismo, nos ha permitido constatar la importancia de brindar apoyo entre compañeras, por oposición a la competencia irracional que a veces genera el miedo a no conseguir encargos. Estos espacios de encuentro permiten no solo ponerse al día, sino crear un sentimiento de comunidad indispensable para la salud mental de los traductores e intérpretes.
Hemos entendido que no existe una única ruta hacia la excelencia, sino un abanico de estrategias que cada una puede adaptar a su propia identidad profesional, y que los compañeros son esenciales.
Por encima de todo, recomendamos la modalidad de mentoría triple porque permite acceder a una gran diversidad de perspectivas: ante un mismo consejo de nuestra mentora o un reto del mercado, el punto de vista de la compañera aportaba matices y enfoques que se escapaban a la otra. Del mismo modo, cada una formula preguntas a partir de sus vivencias y realidad. En este sentido, nuestra mentoría estaba perfectamente equilibrada. Por un lado, compartíamos lenguas de trabajo, lo que nos permitía acotar lo suficiente nuestro foco de interés, pero al mismo tiempo, nuestras experiencias son únicas. Así, de no haber coincidido en este contexto, probablemente parte de las dudas que hemos resuelto en esta experiencia ni se nos habrían ocurrido. Este intercambio constante de diferentes miradas nos ha permitido plantearnos el trabajo de una manera distinta, hemos entendido que no existe una única ruta hacia la excelencia, sino un abanico de estrategias que cada una puede adaptar a su propia identidad profesional, y que los compañeros son esenciales.
Finalmente cabe mencionar que la distancia y la dificultad de cuadrar tres vidas ajetreadas no ha resultado impedimento para el correcto desarrollo de la iniciativa. Es cierto que la mayoría de nuestros encuentros han transcurrido en línea, no obstante, la casualidad hizo que un buen día nuestra mentora, que reside en una ciudad distinta a la nuestra, tuviera que acudir a Madrid, y que, además, ese día, ¡las tres teníamos un hueco libre para conocernos en persona! Sin duda, salir de las pantallas para compartir un café y experiencias cara a cara y sin prisas transformó nuestra relación y fue un broche de oro para esta experiencia. Este es el verdadero motor de la asociación: el sentimiento de comunidad que nos hace sentir el respaldo de una red humana real.


Elena Fernández Soto
Socia profesional de Asetrad desde el otoño de 2023. Su curiosidad por las distintas perspectivas del mundo que reflejan los idiomas la llevó a graduarse en Traducción e Interpretación con inglés y francés por la Universidad Autónoma de Madrid. Tras una breve temporada en el ámbito de la organización de eventos de alto nivel en España y Bélgica, decidió cursar un máster en Interpretación de conferencias en Granada, una experiencia transformadora, donde se reafirmó en su voluntad de llegar a ser intérprete. Desde entonces, ha trabajado como traductora e intérprete autónoma y se especializa en el ámbito gastronómico e institucional.

Aurora Escobar Linero
Socia profesional de Asetrad desde el verano de 2023. Francesa de nacimiento, su pasión por los viajes y su vocación por tender puentes culturales la trajeron a España en 2007, tras lo cual se licenció en Traducción e Interpretación en 2014. Después de una etapa como azafata de vuelo, decidió retomar la profesión cursando el Máster de Interpretación de Conferencias de la Universidad de la Laguna en 2024. Actualmente trabaja compaginando cabinas de aviones y de interpretación, y se especializa en el sector industrial.

