2 julio 2022
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Buenos Aires, literario y virtual: Escuela de Otoño de Traducción Literaria «Lucila Cordone»

En abril de 2021, en el otoño austral, se celebró la edición virtual de la Escuela de Otoño de Traducción Literaria «Lucila Cordone», organizada por la AATI (Asociación Argentina de Traductores e Intérpretes) y el Instituto de Enseñanza en Lenguas Vivas Juan Fernández, en una edición que este año llevó como homenaje el nombre de Lucila Cordone. La autora de este artículo nos habla de su experiencia positiva como participante de esta edición virtual de la EOTL.

A principios de 2020 me volvió a tocar la lotería —y eso que dicen que solo toca una vez—, pero no fue el premio del 6 de enero, sino un premio con sabor argentino. Tras haber mandando mi currículo, la prueba de traducción y la carta de motivación —y tras contar los días con cierta ansiedad y entusiasmo—, llegó el resultado: ¡me habían seleccionado para participar en la Escuela de Otoño de Traducción Literaria!

Me inundaba el entusiasmo por trabajar de nuevo en un taller de traducción con distintas variantes del español y con la autora del texto que íbamos a traducir.

Ya había participado, en abril de 2018, en la Cantera de Traductores, organizada por Alitral, que me había llevado hasta Chía y Bogotá, Colombia. Por tanto, además del entusiasmo de volver a cruzar el charco para conocer otro de los países de esa tierra hermosa latinoamericana que tanto amo y que poco he visitado, me inundaba el entusiasmo por trabajar de nuevo en un taller de traducción con distintas variantes del español y con la autora del texto que íbamos a traducir.

Lamentablemente, nada salió como se esperaba, pues nos tocó vivir una pandemia y los eventos y actividades se fueron cancelando. Pero no hay que desesperar, pues no estaría yo aquí escribiendo estas palabras si así hubiese sido. Mis argentinos queridos de la AATI (la Asociación Argentina de Traductores e Intérpretes) y del Instituto de Enseñanza en Lenguas Vivas Juan Fernández se pusieron manos a la obra y organizaron en otoño de 2021 (y recordad, los que estáis en el hemisferio norte, que hablo del otoño argentino) una EOTL virtual con mucha carga emocional por las circunstancias mundiales y por la reciente y temprana pérdida de Lucila Cordone, a quien se le hizo un homenaje por su labor traductora, por su calidad humana —la cual puedo corroborar tan solo de las breves palabras que intercambiamos por correo electrónico— y por ser una de las impulsoras de esta Escuela, y cuyo nombre se añadió a la EOTL.

Lo bueno se hizo esperar. Aunque no pisé suelo argentino, durante una semana vibré con Buenos Aires, con Argentina y con Latinoamérica entera. La organización fue espectacular y el contenido, impresionante: cuatro talleres de traducción —francés, inglés, alemán y portugués— que trabajaron con los autores invitados —Irma Pelatan, Giles Foden, Donat Blum y Ana Luísa Amaral—; un taller de iniciación a la traducción de quichua y quechua; un taller de escritura creativa; las conversaciones con editores argentinos, y una actividad grupal entre todos los talleres, la carta rodante, entre otras actividades.

Como podéis imaginar quienes hayáis leído hasta aquí, el trabajo fue intenso, los intercambios, fructíferos, y los aprendizajes, infinitos. Y me vais a permitir que no me detenga más en los pormenores del evento. Creo que podría escribir folios y folios durante una semana, hacer un descanso, y volver a escribir folios y folios, porque revivir ese encuentro en mi memoria es obtener una nueva lectura de lo vivido y lo aprendido, un sentimiento, una apreciación parecida a lo que dice Calvino sobre los clásicos: «Toda relectura de un clásico es una lectura de descubrimiento como la primera»1.

¿Por qué son importantes estas escuelas de traducción? ¿Estos talleres? ¿Os habéis planteado alguna vez asistir a alguna?

Lo que quisiera plantear ahora es una pequeña reflexión. ¿Por qué son importantes estas escuelas de traducción? ¿Estos talleres? ¿Os habéis planteado alguna vez asistir a alguna?

Como dice la propia EOTL en la presentación de esta VI Edición: «El programa tiene como objetivo ofrecer un espacio de intercambio y reflexión sobre la traducción, la escritura y la literatura entre traductores noveles provenientes de distintos países de habla hispana en un entorno que facilite el acercamiento a editoriales y la interacción entre todos los participantes, de modo que se perfeccione la práctica y se generen posibilidades de desarrollar nuevos proyectos».

Así, la EOTL, al igual que la Cantera de Traductores y muchos otros programas, se dirige a traductores incipientes en traducción literaria. Es una oportunidad real, de calle —como me gusta decir—, en la que los que deseamos hacernos un hueco en la traducción editorial vemos de primera mano cómo funciona este mercado, vencemos nuestros miedos, conocemos las experiencias de los veteranos y de otros noveles, entablamos amistades, no solo relaciones profesionales, y aprendemos, seguimos aprendiendo, porque la traducción —todo tipo de traducción— está viva, evoluciona sin descanso.

Por eso decía al principio que había vuelto a ganar la lotería. Si los traductores somos puentes culturales, estos encuentros son las superestructuras que nos convierten en unos puentes sólidos, inquebrantables. De ahí que sienta una enorme gratitud —y por ello también quiero agradecerlo públicamente— por los traductores que organizan estas escuelas, por su tiempo y su dedicación, porque, gracias a ellos, seguimos ampliando horizontes, abriendo mentes y construyendo puentes.

Noveles literarios, ¡animaos! No penséis que nunca toca, porque sí toca, os llega el turno, pedid y se os dará, y lo que recogeréis será mucho más que lo sembrado.

Más de cinco meses después de haber sentido la pasión argentina por las lenguas, os escribo estas palabras… ¿Por qué os escribo estas palabras? Primero, porque no quiero perder oportunidad alguna para revivir este momento y recordar a Estela, Lucía D., Irma, Sabina, Renata, Melina, Nai, Nat, Nata, María, Laura, Irene, Nidia y Lucía P., que me hicieron amar aún más el francés y la riqueza de nuestra lengua a través de las cinco variantes que representábamos. Y, en segundo lugar, noveles literarios, ¡animaos! No penséis que nunca toca, porque sí toca, os llega el turno, pedid y se os dará, y lo que recogeréis será mucho más que lo sembrado.

¡Hasta el próximo encuentro!


1 CALVINO, I.: Por qué leer los clásicos. Traducción de Aurora Bernárdez. Siruela, 2012.

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Córdoba, 1981. Licenciada en Historia por la Universidad Autónoma de Madrid, MA en Traducción por la UIMP y el ISTRAD, MITI, y Diploma in Translation (CIoL). Está cursando actualmente un posgrado en Traducción Literaria en la UPF. Combina su trabajo de profesora de traducción y de lenguas modernas (español, francés e inglés) con el de traductora de documentos comerciales, artículos académicos y libros. Se considera a sí misma una escritora en ciernes. Su pasión por las lenguas y el placer por la lectura la han llevado a crear y dirigir el proyecto Algo para traducir.

M.ª Carmen de Bernardo Martínez
Córdoba, 1981. Licenciada en Historia por la Universidad Autónoma de Madrid, MA en Traducción por la UIMP y el ISTRAD, MITI, y Diploma in Translation (CIoL). Está cursando actualmente un posgrado en Traducción Literaria en la UPF. Combina su trabajo de profesora de traducción y de lenguas modernas (español, francés e inglés) con el de traductora de documentos comerciales, artículos académicos y libros. Se considera a sí misma una escritora en ciernes. Su pasión por las lenguas y el placer por la lectura la han llevado a crear y dirigir el proyecto Algo para traducir.

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