21 mayo 2024
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Una persona muy visual

«Perdone, ¿lo puede repetir? Es que no he visto lo que acaba de decir».

Soy lingüista de formación y traductor de profesión; aun así, por raro que parezca, muchas veces las palabras me fallan. Porque soy una persona muy visual: necesito ver algo antes de poder expresarlo. Esa visualización puede ser literal –unas palabras trazadas sobre un papel, un objeto que tengo delante—, pero también puede ser figurativa; las formas que «veo» cuando oigo ciertos sonidos, la música… Y si no lo veo, no puedo hablar de ello, no me salen las palabras. Ciertamente, por eso nunca pude ser intérprete (para mí, quienes dominan ese arte son unos superhéroes, por cierto). ¿Se imaginan? «Perdone, ¿lo puede repetir? Es que no he visto lo que acaba de decir».

Así, la fotografía siempre ha formado parte de mi vida. He podido recurrir a ese lenguaje no verbal para comunicarme, no sé si con más éxito, pero sí con mayor soltura. Desde aquella primera cámara que me regalaron de pequeño, allá por los años setenta (una Kodak Instamatic X-15F), he podido llenar esas lagunas verbales con imágenes que transmiten un mensaje, que ilustran lo que un lugar, una situación, unas personas me hacen pensar y sentir. Con los años, he aprendido las distintas teorías de la fotografía, pero, más allá de la técnica, lo que cada foto representa es lo que yo «veo», lo que yo quiero «decir» en cada momento.

Es como la vida misma: lo inanimado perdura por sí mismo, pero lo orgánico necesita más ayuda para no caer en el olvido.

Por motivos de respeto a la intimidad, las fotografías que les ofrezco en esta ocasión se limitan a paisajes y a personas no identificables, aun cuando lo que más me gusta es retratar a los seres con los que comparto este momento de la Historia. La siguiente imagen sirve de ejemplo del porqué. Vemos como, durante una exposición especialmente larga, entró en el encuadre una chica con su caballo. El resultado muestra un paisaje que apenas ha cambiado con el tiempo, mientras que lo que queda de los seres vivos no es más que un suspiro, un vago recuerdo. Es como la vida misma: lo inanimado perdura por sí mismo, pero lo orgánico necesita más ayuda para no caer en el olvido.

Estoy muy agradecido por esta oportunidad de compartir con ustedes, a través de las imágenes que ilustran este número de La Linterna, una pequeña pincelada de esa conversación visual que he mantenido con mi mundo a lo largo de los años. ¡Espero que les gusten!

David Hendricks
David C. Hendricks Roberts
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David lleva más de treinta años en el mundo de los idiomas. Empezó como criptolingüista en la Marina norteamericana, especializado en el ruso y el español. Tras el servicio militar, trabajó primero como subtitulador, luego como traductor interno en una empresa de informática y finalmente como traductor autónomo durante más de 15 años, dedicado sobre todo a las traducciones técnicas. Nacido y criado en Estados Unidos, se nacionalizó español en 2001. Actualmente reside en Madrid.

David C. Hendricks Roberts
David C. Hendricks Roberts
David lleva más de treinta años en el mundo de los idiomas. Empezó como criptolingüista en la Marina norteamericana, especializado en el ruso y el español. Tras el servicio militar, trabajó primero como subtitulador, luego como traductor interno en una empresa de informática y finalmente como traductor autónomo durante más de 15 años, dedicado sobre todo a las traducciones técnicas. Nacido y criado en Estados Unidos, se nacionalizó español en 2001. Actualmente reside en Madrid.

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