31 enero 2023
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Isabel Basterra: ejemplo de solidaridad

Homenaje póstumo a Isabel Basterra, compañera, amiga y socia, que falleció el pasado mes de julio en Alemania. En este emotivo texto, Dolors Planiol nos cuenta un capítulo de una de las facetas de Isabel que era un secreto a voces: su incansable labor en defensa de los derechos humanos.

El 4 de marzo de 1981 los periódicos de Düsseldorf se llenaron de unos titulares algo curiosos para la época: Düsseldorf – Stadt der Frauen, Frauen-Treff international, Am 14 März zum ersten Mal ein Tag nur für die Frauen, Treff ohne Männer, Den ausländischen Frauen aus der Isolation helfen (Düsseldorf, la ciudad de las mujeres. Encuentro internacional de mujeres. Por primera vez, el 14 de marzo un día solo para las mujeres. Un encuentro sin hombres. Ayudar a las mujeres extranjeras a salir del aislamiento). Detrás de esas palabras, Isabel Basterra. No, no las tradujo; ella fue más bien la causa de que aparecieran en los periódicos.

Isabel se pasó la vida ayudando a quien lo necesitara, pero nunca lo contó.

Si me estuviera leyendo, negaría con la cabeza. «Dolors, pero cómo cuentas esas cosas», me diría con esa voz tan característica que tenía. «Porque todo el mundo debe saber lo que has hecho por los demás», le respondería. Y es que Isabel se pasó la vida ayudando a quien lo necesitara, pero nunca lo contó. «Ya sabes, uno de mis marrones». Eso era todo. Lo que ella no sabía era que sus marrones eran conocidos por todos.

Isabel Basterra

Para los que se habían topado con ella en algún momento, Isabel era «esa mujer que ayuda tanto a la gente». Sí, toparse. Eso es lo que ocurría con Isabel. Los encuentros con ella eran simplemente inolvidables. No se andaba con chiquitas. Solo ella podía ser capaz de regalarle al cónsul de España en Düsseldorf un diccionario de falsos amigos de español y alemán. ¿Os imagináis la situación? Yo sí; corrí la misma suerte.

Convirtió la lucha por los derechos humanos, y en especial los de los inmigrantes, en su objetivo de vida.

Isabel, la mujer que ayudaba tanto a la gente, era una bilbaína delgada, nada menuda, que convirtió la lucha por los derechos humanos, y en especial los de los inmigrantes, en su objetivo de vida. Educada, culta, humilde, toda una Señora, así, en mayúsculas, que nunca olvidaba que este mundo no es igual para todos. Y si tú lo hacías, se encargaba de recordártelo con suavidad y sin compasión. Se recolocaba en la silla, movía esas manos que nunca estaban quietas y sonreía con discreción. En ese momento sabías que habías perdido la partida.

No necesitaba mucho. Un pastelito y un buen café con mucho azúcar y la tenías feliz. Eso sí, incluso después de haber vivido en Alemania más de cuarenta años, seguía con el horario español. Ella un pastel y yo una ensalada. Así transcurrían muchas de nuestras conversaciones, siempre bien argumentadas y, de ser necesario, bien documentadas a posteriori. Quien conociera a Isabel sabe de qué hablo: nunca dejaba nada colgado. En cuanto llegaba a casa, empezabas a recibir información de todo aquello que habíais hablado. Mi correo electrónico me dice que tengo cientos de mensajes cargados de adjuntos y explicaciones que sirvieron para redondear esos encuentros de Kaffe und Salat.

Me había contado que en una ocasión lograron reunir en aquellas salas a más de 1300 mujeres con sus hijos. Solo mujeres, no dejaron entrar a un solo hombre.

En uno de esos mensajes, los titulares de marzo de 1981. El día que me lo mandó habíamos estado en uno de los museos más importantes de Düsseldorf y me había contado que en una ocasión lograron reunir en aquellas salas a más de 1300 mujeres con sus hijos. Solo mujeres, no dejaron entrar a un solo hombre. «Nadie creía en nosotras», me dijo, y lograron una cifra que superó todas las expectativas. Como siempre, ella no era la protagonista de la historia. Simplemente había ayudado, y quienes de verdad habían trabajado en ello ya no estaban. Aun así, me mandó un correo: sorpresa histórica. Y menuda sorpresa.

El mensaje contenía fotografías, artículos de prensa, carteles y el acta de la reunión de preparación del encuentro. El grupo de trabajo de mujeres extranjeras iba a organizar un encuentro internacional para facilitar la integración de mujeres de todas las nacionalidades. Las mujeres migrantes estaban relegadas al cuidado de los hijos y el hogar, era importante saber cuáles eran sus necesidades, y ese debate solo era posible si se excluía a los hombres. Acta firmada por la presidenta del grupo de trabajo: Isabel Basterra.

Asistieron al encuentro mujeres alemanas, españolas, griegas, italianas, portuguesas, turcas y serbocroatas.

Esa era nuestra querida Isabel Basterra. Solo a ella se le podría haber ocurrido organizar en 1981 un encuentro exclusivamente para mujeres y, sobre todo, conseguir que se hiciera realidad. Como siempre, no dejó indiferente a nadie. Los titulares del 16 de marzo: Beim Frauentreff blieben Männer ausgesperrt (en la reunión de mujeres los hombres se quedan fuera), Maulkorb für alle Männer (un bozal para todos los hombres). Asistieron al encuentro mujeres alemanas, españolas, griegas, italianas, portuguesas, turcas y serbocroatas. Sus maridos se quedaron fuera, delante del museo, durante las casi ocho horas que duró la fiesta. ¿Veis la sonrisa discreta de Isabel?

Dolors Planiol Conesa
Dolors Planiol Conesa
Dolors creció en un pueblo de montaña, en una familia en la que siempre le insistieron en que lo mejor que podía hacer era ser curiosa y ver mundo. Se lo tomó al pie de la letra y, después de mudarse a Barcelona, donde se licenció en Filología Inglesa y obtuvo un máster de Traducción Científico-Técnica, decidió empezar a recorrer ese mundo del que tanto le habían hablado. Así es como ha vivido en Suiza, Inglaterra, Austria y ahora Alemania, siempre trabajando como traductora autónoma y para distintas organizaciones de las Naciones Unidas. Pero la curiosidad también ha sido importante en su vida, y eso es lo que la ha llevado a formarse en storytelling, fotografía y escritura. Hoy en día está cada vez más centrada en sus proyectos artísticos, aunque sigue formándose en otros campos.

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