¿Puede la migración ser un impulso para la creatividad artística? Ese fue el caso de Rosa Mejuto, traductora y artista plástica, que ha elegido la creación artística como escape. Nos habla de qué impulsó esa faceta creadora, de sus influencias artísticas y de su proceso creativo. Además, comparte con nosotros algunas de sus obras para que hablen por sí mismas.
Mi nombre es Rosa María Mejuto. Soy abogada con una maestría en Propiedad Intelectual y traductora jurada de inglés y español, con más de veinticinco años de experiencia en la traducción de textos jurídicos y técnicos, particularmente en el ámbito de los derechos de propiedad intelectual, área en la que he desarrollado buena parte de mi carrera.
A lo largo de mi trayectoria profesional, he combinado mi vocación por la defensa de los derechos intelectuales y el ejercicio de la traducción legal.
Ser multilingüe ha sido una herramienta esencial tanto en mi vida personal como profesional, y lo fue aún más cuando llegó el momento de emigrar a España.
Tuve la oportunidad de vivir en varios países y de aprender diferentes idiomas, y no tengo duda de que las lenguas acercan a las personas. Ser multilingüe ha sido una herramienta esencial tanto en mi vida personal como profesional, y lo fue aún más cuando llegó el momento de emigrar a España.
Una vez en Galicia, los idiomas y la traducción se convirtieron en mi salvavidas para recomenzar. Ese proceso, tan común como desafiante para quienes migramos, marcó profundamente mi camino.
En medio de esa compleja situación, busqué también espacios de placer y refugio más allá del trabajo. Los encontré en nuestros recursos más universales: la creatividad y la necesidad de expresarnos. En resumen, podría decirse que mi impulso fueron la complejidad de la migración y su fuerza creativa, salir de mi zona de confort. Así, de vez en cuando me dedico a producir arte, o al menos lo que para mí es arte: una forma íntima de reconstruirme y celebrar todo lo que he vivido. Considero que esta faceta creativa es esencial para mantener el equilibrio personal: la producción de obras plásticas, especialmente pinturas y piezas elaboradas con materiales reciclados.


Quería volver a tener obras en mis paredes, colores, detalles, aquello que una vez me alegraba la vista, pero cuando emigras, a veces esa no es la prioridad.
Siempre me gustaron la pintura, el arte, visitar museos, ir a exposiciones y siempre pensé en esas actividades desde una posición de espectadora. Una vez que emigré, dejé todo lo material, es decir, dejé mi casa, mis muebles, los cuadros y adornos que había adquirido durante años, en fin, todo, y llegué a España, tuve que volver a crear y recrear un hogar. Quería volver a tener obras en mis paredes, colores, detalles, aquello que una vez me alegraba la vista, pero cuando emigras, a veces esa no es la prioridad. Ante esa realidad, me planteé ser la artista, la creadora, y me inspiré en las obras de aquellos artistas plásticos que me gustaban, como las pinturas de Jackson Pollock, el cinetismo de Cruz-Diez y Jesús Soto, las esculturas modernas de Calder y todo lo que tenga color. Entre otros materiales, en mis obras he utilizado lienzos, pintura acrílica y de óleo, madera, barniz, conchas marinas (símbolo del Camino de Santiago), tela y tul, cintas de tela y cartón. En realidad, no tengo un taller como tal, pero cuando me pongo a crear, lo hago en mi lugar de trabajo, a solas y de día. Preparo los materiales, protejo la superficie de la única mesita que tengo para tal fin y ¡manos a la obra!
Creo firmemente que dedicar tiempo a aquellas actividades que nos apasionan y nos aportan serenidad es tan importante como nuestra formación técnica, incluso cuando no se trate de disciplinas en las que tengamos preparación formal.
Acompaño esta introducción con una selección de mis obras, que reflejan esa otra dimensión personal que complementa y enriquece mi labor como traductora y profesional del derecho.
Acompaño esta introducción con una selección de mis obras, que reflejan esa otra dimensión personal que complementa y enriquece mi labor como traductora y profesional del derecho, si bien tengo que aclarar que nunca he expuesto en galerías o museos:
Inspiración del genio de Cruz-Diez © 2021
A mi manera de Ravelo © 2021
Rollo, pero de tul © 2023
Las mosqueteras © 2025



Rosa María Mejuto
Rosa María es abogada especializada en propiedad intelectual, con una maestría por la Universidad de New Hampshire. Es intérprete pública y traductora jurada en inglés y cuenta con una sólida trayectoria traduciendo documentos legales y de otras disciplinas, así como en servicios de interpretación en entornos judiciales. Actualmente, cursa el Máster en Estudios Ingleses Avanzados y sus Aplicaciones en la Universidad de Santiago de Compostela y trabaja en su tesis de grado sobre la intersección entre identidad y diáspora. Forma parte del Colegio Nacional de Licenciados en Traducción e Interpretación, CONALTI (Venezuela), donde integra la junta directiva, y es miembro de Asetrad. Ha impulsado su perfil emprendedor a través del Programa MERLO (2022) y actualmente colabora como mentora en el Programa de Mentoring para el Trabajo Autónomo de la Fundación Ronsel y en Xuventude Mentoring (CIXUG), apoyando el desarrollo profesional de nuevos talentos.

